El presidente brasileñó Luiz Inacio Lula da Silva recibió ayer apoyo expreso de los 27 gobernadores brasileños a las reformas del sistema de pensiones y tributación, claves para reducir la sangría en el gasto público e impulsar el demorado crecimiento económico.
La "Carta de Brasilia", firmada por los 27 gobernadores y gobernadoras de todo el espectro político, puso fin a una reunión maratónica e inédita de un presidente con los responsables de los estados, que duró dos días, y selló un paso importante para las reformas con las que el nuevo gobierno de izquierda de Lula pretende impulsar su agenda de cambios en el país.
En materia de tributación, el principal acuerdo de los gobernadores se refiere a la creación de un Impuesto al Valor Agregado, que unificará el complicado sistema impositivo que implica 27 diferentes legislaciones en el país, una por estado, y acabar con ello con la guerra fiscal entre estados.
Respecto a la reforma de las pensiones, se asegura "la preservación de los derechos de los que ya alcanzaron las condiciones" para recibir su pensión y se compromete con apoyar la reforma del sistema para funcionarios.
Hoy el déficit del sistema de pensiones le cuesta al gobierno 5% del Producto Interno Bruto (PIB), especialmente debido al peso de las jubilaciones de funcionarios y militares. "La tendencia es de deterioro de esa situación en los próximos 10 años, si no son tomadas las medidas, y en varios estados ese cuadro ya es crítico", destaca la carta de los gobernadores.
El compromiso de los gobernadores es una exposición de 16 puntos de consenso, considerando que ambas reformas "son prioritarias". Este deja abiertos muchos puntos que deberán ser concretados y que rondan las principales discrepancias entre los estados, que se nutren de esos impuestos que pretenden reformar.
Las definiciones serán concretadas en una próxima reunión, y encaminadas al Congreso aún en el primer semestre de este año, dijo el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, en rueda de prensa posterior a la reunión.
"Cerramos hoy los consensos básicos que deben nortear la reforma", aseguró ayer el ministro de las Pensiones, Ricardo Berzoini. Este apoyo de los gobernadores de todo el espectro político es considerado un paso importante, ya que el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula no tiene mayoría en el Congreso que debe aprobar esas reformas.
"Nunca hubo un clima tan favorable a esas reformas estructurales" que el anterior gobierno socialdemócrata ya intentó abarcar, declaró el gobernador del estado de Minas Gerais, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aecio Neves. La reunión con los gobernadores demostró que "el presidente Lula destaca, no obstante, que esa búsqueda de consensos deja de lado "los temas específicos".