Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Argentina, Néstor Kirchner, serán los grandes protagonistas de la XXIV Cumbre de jefes de Estado del Mercosur, que se celebra el próximo miércoles en la capital de Paraguay.
Seis meses después de la asunción a la presidencia del primero y menos de 30 días desde la del segundo, Lula y Kirchner acuden a su primera cumbre del bloque regional con el halo de salvadores de un proceso de integración que se ha ralentizado desde 1998 por las sucesivas crisis nacionales y regionales.
Lejos de las perspectivas que en 1991 llevaron a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay a buscar una unión aduanera integrada, a la que se sumaron después Chile y Bolivia con acuerdos comerciales -un total de 216 millones de habitantes y un Producto Interior Bruto (PIB) de cerca de 1.1 billones de dólares-, el Mercosur busca ahora un punto de inflexión que invierta su paulatino deterioro.
"Lo que no se puede permitir ahora el Mercosur es que no haya voluntad política", declaró el canciller paraguayo, José Antonio Moreno Ruffinelli, convencido de que la reunión de Asunción va a "revitalizar" el bloque, cuya presidencia semestral pasará ahora a Uruguay.
A pesar de que ya tomó parte en la anterior cita del Mercosur, en diciembre en Brasilia, cuando aún era presidente electo -experiencia que repetirá ahora el electo mandatario paraguayo Nicanor Duarte-, Lula asiste a su primera cumbre como jefe de Estado.
Desde su asunción en enero, el gobernante brasileño preconiza el fortalecimiento del Mercosur, extiendo el proceso de integración más allá de la actual conformación fronteriza, y la necesidad de una negociación conjunta ante un eventual ingreso en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que lidera Washington.
A este discurso se ha adherido Kirchner, cuya visita a Brasil la semana pasada, la primera como jefe de Estado, evidenció no sólo la importancia que Brasilia tendrá en la política exterior del nuevo gobierno argentino sino la sintonía personal del santacruceño con el ex líder sindical.
Los dos mandatarios se manifestaron a favor de una "verdadera" integración del Mercosur, se comprometieron a impulsar la creación de un instituto económico que facilite la coordinación macroeconómica de los países miembros y llegaron a lanzar incluso la idea de un Parlamento del bloque independiente de los Legislativos nacionales.