De nada valieron las explicaciones que dieron en el viejo continente los industriales y los representantes de los gobiernos del Perú y Chile porque igual la Unión Europea decidió prorrogar indefinidamente la prohibición de la harina de pescado.
Europa se niega a recibir en su mercado cualquier producto de origen animal después de que descubrió que la enfermedad de las vacas locas se había propagado por los alimentos balanceados que se daban a los rumiantes, y que habían sido elaborados con deshechos del propio ganado.
Por este temor, los países europeos se volvieron implacables con la prohibición y no quisieron escuchar que el pescado se alimenta de plancton (microorganismo que se vive en el mar).
Aunque existe la posibilidad de que los almacenes europeos donde se depositan los alimentos balanceados también sean utilizados por la harina de pescado, los industriales pesqueros consideran que este problema tiene fácil solución si se aplica una vigilancia más eficaz, con lo cual ya no sería necesario aplicar las severas restricciones que impiden la comercialización de la harina.
Debido a que el problema se ha agravado, la Comisión Especial Permanente (CEP) -que reúne a empresarios pesqueros y representantes del Ministerio de Pesquería para promocionar los productores pesqueros en el mercado internacional- acordó ayer iniciar el procedimiento de solución de diferencias ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), debido a que el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea ha prorrogado la prohibición y restricciones al uso de la harina de pescado.