El fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna y el consorcio General Motors han alcanzado un acuerdo para el futuro de Opel, informaron fuentes del Gobierno alemán, que analiza ahora los términos de ese pacto.
La canciller Angela Merkel y varios de sus ministros iniciaron sus consultas previas en la Cancillería para abordar esa nueva propuesta, a la que se espera se añadan posteriormente esos inversores, representantes de GM y del gobierno estadounidense.
El ministro de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, indicó únicamente que existía tal propuesta, pero añadió que no se había tomado una decisión.
La última decisión respecto al futuro de Opel corresponde a General Motors y al gobierno de EEUU, pero el papel del gobierno alemán es fundamental, en tanto que principal avalista de los créditos que precisará la filial europea del consorcio automotriz, abocado a la insolvencia.
Magna se consolidó como favorito en la pugna por Opel, ya que se ha mantenido en conversaciones mientras que Fiat, el otro potencial inversor, ni llegó a negociar con GM, después de que ésta anunciase que requería por lo menos otros 300 millones de euros más de ayudas inmediatas.