El ex presidente neoliberal argentino Carlos Menem (1989-99) dijo sentirse "alarmado por el estancamiento del país", a dos días de cumplirse el primer año de gobierno de su sucesor, Fernando de la Rúa.
En una nota con su firma que difundió ayer la agencia local DyN, Menem evaluó en duros términos los primeros 12 meses de gobierno de la Alianza: "hoy los jóvenes vuelven a irse del país, el pueblo le teme a la economía, el gobierno no consigue créditos internacionales que antes nos ponían por delante sin requerirlos, pagamos altísimas tasas que llegan al 20 y 25% y sufrimos una administración perezosa".
Al continuar con su cruda descripción, el también titular del opositor Partido Justicialista (PJ, peronista) señaló que "todos los días la gente se siente amenazada por la inestabilidad financiera, nerviosismo en los mercados, rumores inflacionarios, empresas que se van y capitales que se fugan".
En cambio, sin atisbo de autocrítica alguna, ponderó el decenio de su gobierno, citando en primer lugar que Argentina fue declarada "aliada especial de Estados Unidos" como reconocimiento, según señaló, "a la incorporación del país al mundo de los que crecen".
Además se jactó de jugar "fichas altas en el paño de las finanzas mundiales: apunté la proa del progreso hacia la dolarización de la economía y el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)", una iniciativa impulsada por Estados Unidos en la que participan todos los países del continente, a excepción de Cuba.
Durante sus diez años de gestión, Menem abrió de par en par las puertas de la economía, privatizó casi todas las empresas públicas, multiplicó la deuda externa y tuvo el récord de desocupación, al llegar al 18,3% en 1995.