La vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio, considera que "hay una necesidad urgente de mayor estabilidad de precios y mayor transparencia" en el mercado del petróleo, informó ayer el Ejecutivo comunitario.
La también comisaria de Transportes y Energía hizo estas consideraciones durante su participación en la reunión del G-8 sobre energía celebrada ayer en Detroit (EU).
En su intervención, De Palacio destacó la importancia de frenar el crecimiento de la demanda de energía y de reforzar la seguridad y estabilidad del abastecimiento frente a las situaciones de emergencia.
Asimismo, subrayó que los miembros del G-8 tienen que "re-evaluar, de manera continua, las políticas de preparación para emergencias teniendo en cuenta la evolución del mercado del petróleo y la evolución política".
Acontecimientos como "los horribles atentados terroristas del 11 de septiembre, la actual incertidumbre política en varias regiones del mundo y las considerables fluctuaciones del precio del petróleo han puesto de manifiesto la mundialización del riesgo y la vulnerabilidad de nuestros actuales sistemas energéticos", indicó.
Las conclusiones de la reunión los ministros de energía del Grupo de los ocho países más ricos del mundo destacan, en este sentido, que "la seguridad energética y una respuesta de emergencia flexible son aspectos de importancia crítica" en el mundo actual, informó la Comisión Europea.
Por este motivo, apoyaron los esfuerzos para reducir la volatilidad de los precios del crudo y reforzar la seguridad energética, incrementado la confianza en las fuerzas del mercado, diversificando el abastecimiento de energía e incrementando la eficacia de su uso.
Asimismo, reafirmaron la necesidad de estar preparados ante la inestabilidad en el mercado del petróleo y coincidieron en la necesidad de que los países importadores mantengan reservas de emergencia de crudo y su compromiso de emplearlas de manera coordinada durante las fases de importantes problemas.
La comisaria europea destacó que los riesgos existentes en el abastecimiento energético pueden gestionarse mediante una combinación de actuaciones dentro de las políticas energéticas que incidan tanto en la demanda como en la oferta. Las políticas de incidencia en la demanda pueden contribuir también a frenar la creciente dependencia de las importaciones de petróleo.