El Mercosur, el mayor bloque de América Latina, y México, la economía más importante de la región, reactivaron ayer el tren de la integración bilateral, paralizado desde 1996, durante una cumbre presidencial de Buenos Aires.
Los presidentes del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) firmaron con el de México, Vicente Fox, invitado a la cita, el compromiso de crear un área de libre comercio y un acuerdo para el intercambio regulado de automóviles sin barreras aduaneras.
La meta del área de libre comercio se alcanzará a partir de los acuerdos firmados y por firmarse individualmente entre los países del Mercosur y México hasta que todos ellos converjan en un solo tratado.
También se avanzó en la integración del Mercosur con Bolivia y Chile, países que tienen acuerdos comerciales con el bloque y cuyos presidentes asistieron a la "cumbre" como es habitual desde mediados de la década de 1990.
La cumbre de Buenos Aires se celebró en momentos en que Argentina sufre una severa crisis económica cuyos coletazos afectaron al resto de la región, sobre todo a Uruguay, mientras que Brasil sufre por inestabilidad y turbulencias en sus mercados.
En este sentido, los presidentes del Mercosur, Chile y Bolivia firmaron una declaración que expresa su "preocupación" por el comportamiento del sistema económico y financiero internacional, que a su juicio "ha contribuido a la inestabilidad de la región".
La declaración expresa solidaridad con Argentina y subraya que el comportamiento del sistema económico y financiero mundial ha dificultado además "las posibilidades de un desarrollo económico sustentable, con equidad y justicia social".
El presidente de Argentina, Eduardo Duhalde, sostuvo que los resultados de esta cumbre renuevan la confianza y el optimismo en el futuro de la integración regional, "que no es sólo un destino común sino la pretensión de avanzar con el proceso hacia el resto de América Latina".