Las autoridades mexicanas tienen preparado un "plan de contingencia" frente a una eventual guerra en Irak, que prevé en particular el reforzamiento del mercado interno, afirmó ayer a EFE la directora del Consejo de Promoción Turística, María Elena Mancha.
Aunque los principales destinos turísticos en México no han sufrido grandes tropiezos, los hoteleros ya han reportado una caída de al menos un 10% como consecuencia de la incertidumbre que ha causado la crisis iraquí y la posibilidad de una intervención armada.
Mancha admitió que el turismo en la frontera con Estados Unidos "se cayó" en las últimas semanas, pero se sostiene en el resto del país, y dijo que en enero la Secretaría de Turismo (Sectur) registró un aumento del 9% en el número de visitantes del exterior.
Más del 80% de los veinte millones de extranjeros que visita México cada año provienen de Estados Unidos, por lo que un desenlace armado al conflicto iraquí pondría en aprietos a la industria turística mexicana.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, las visitas a México cayeron hasta en un 30%, aunque se fue recuperando hasta lograr una reducción de apenas el 10%, que para los agentes nacionales es una excelente cifra si se compara con lo que sucedió en otros destinos. Por ello la segunda prioridad será reforzar también la promoción turística en Europa y América Latina.
La movilización interna representa en México el 60% del flujo turístico y es por ello que Sectur ha preparado una estrategia basada principalmente en la promoción del turismo nacional.