La evolución de las micro y pequeñas empresas no agrícolas, en especial las de baja productividad, tuvo un incremento en la generación de empleo no agrícola en la década de los años 90, donde pasó del 40% en 1991 al 43% en 1998.
A pesar de esto, el desempeño del mercado de trabajo panameño durante la pasada década puede calificarse como una situación de luces y sombras, ya que la creación de empleo avanzó a un ritmo importante, pero este se logró a costa de pérdidas de productividad y escasas ganancias en las remuneraciones reales.
El estudió sobre La Microempresa en Panamá estimó que persisten niveles elevados de desempleo abierto y que los ocupados en situación de subempleo aumentan su peso relativo en el mercado no agrícola.
La investigación fue realizada en febrero pasado por el consultor Juan Diego Trejos, y auspiciado por el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), la Fundación para el Desarrollo Sostenible (FUNDES-Panamá) y por el Sistema de Información y Análisis Laboral de la OIT con sede en Panamá.
El mismo reveló además, que las MYPE crearon en ese periodo unos 118 mil nuevos puestos de trabajo, para una media anual de 17 mil empleos, equivalentes al 54% de todos los puestos generados y al 49% de los creados en el ámbito no agrícola.
En el interior, las actividades de baja productividad se expandieron a mayor velocidad, llegando a representar el 80% del empleo de las pequeñas y microempresas, y pasando del 31% del empleo no agrícola en 1991 al 35% en 1998, cuando no se considera al servicio doméstico.
Sector construcción y establecimientos financieros Juan Diego Trejos, señaló que el sector de la construcción y los establecimientos financieros, ocuparon el segundo lugar tornándose en los más dinámicos y generando tres de cada diez nuevos empleos creados en el periodo, pasando del 3% en 1991 al 7% en 1998.
Dicha expansión va acompañada de una significativa mejora en las remuneraciones reales. Mientras que el sector de intermediación Financiera y otros servicios a las empresas, aumenta su participación en el empleo total en un 50%, pasando de un 4% al 6%, acompañado por las mejoras en de los salarios.
El comercio y servicios a personas Por su parte, el comercio y los servicios a personas, sectores pesados en el aporte del empleo general, aportan cerca de la mitad del empleo total y mantienen un comportamientos satisfactorio en la generación de empleo neto. Aportan en partes iguales, seis de cada diez nuevos empleos generados en el período.
En tanto, Trejos manifestó que los servicios personales y sociales crecen a un ritmo similar a la nacional, permitiéndole ganar un punto en su participación en el empleo total (del 28% al 29% ) y aportan tres de cada diez nuevos puestos de trabajos. No obstante, ello se logra a costa de reducciones en las remuneraciones reales de sus trabajadores, lo que podría sugerir pérdidas de productividad asociadas con la expansión de actividades de baja productividad.
En cuarto lugar, el sector manufacturero mantiene un bajo perfil de mercado de trabajo panameño, generando solo uno de cada diez empleos existentes o creados, sin embargo, es el sector de mayores ganancias en las remuneraciones reales, sugiriendo la presencia de importantes mejoras en la productividad y competitividad.
MAS CALIFICADOS
El estudio estimó que la expansión del empleo en actividades terciarias favorece la incorporación de las mujeres, quienes están incursionando con mayor fuerza en el mercado.
En este sentido, Trejos indicó que el empleo de mujeres se expande al 5% anual, apropiándose de dos de cada cinco nuevos empleos generados entre 1991 y1998. Añadió que esto se logra, sin un deterioro en sus remuneraciones reales de modo que incluso, reducen levemente la brecha con relación a las retribuciones obtenidas por los hombres.
Para 1998, el ingreso laboral promedio de las mujeres representó el 88% del ingreso medio de los hombres.
Por otra parte, los jóvenes que representan un grupo poblacional, enfrenta restricciones para incorporarse al mercado laboral.
Detalló que el empleo entre los jóvenes crece un 2% anual, por lo que hizo que la tasa de desempleo entre ellos se ubicara en un 28% en 1998, y llegan a un 34% entre los jóvenes menores de 20 años.
El documento establece de que Panamá es un país con perspectivas económicas saludables, que en los últimos años ha mantenido un crecimiento económico de aproximadamente 4%, sin embargo, se dispone de una deficiente distribución de la riqueza, pero con una infraestructura económica propicia para poder lograr una mejor distribución de los ingresos.