Los graves problemas de inseguridad en Colombia han hecho que muchos empresarios hayan emigrado a países limítrofes y a Estados Unidos, desde donde intentan manejar sus compañías y a donde se llevan parte importante de sus beneficios.
La fuga de recursos por esa situación puede llegar, según la embajadora de Estados Unidos en Bogotá, Anne Patterson, a unos $4,500 millones, una cifra que es tres veces la ayuda que su país destinó inicialmente a Colombia para hacer frente al narcotráfico, que considera como la principal causa de la violencia y la inseguridad.
Un artículo de la última edición de la revista Economía Colombiana, que publica la Contraloría, señala que Miami es el principal destino de los empresarios colombianos que huyen de la incertidumbre que causa la inseguridad.
El análisis, del economista Pablo Molina, doctor en filosofía, graduado en la Universidad de Illinois y asesor de la Contraloría, sostiene que para los empresarios y sus familias, amenazados de secuestro por las guerrillas, los paramilitares o delincuentes comunes, las opciones que tienen son claras.
De una parte, indica, "sacar a sus familias a Miami (...) mientras tratan de mantener sus operaciones en Colombia (...) y mover sus operaciones o encontrar un sistema de administración eficiente que les permita atender sus negocios sin su presencia directa’’.