Miles de trabajadores, jubilados y desempleados enrolados en las dos principales centrales obreras de Argentina convergieron el miércoles frente a la sede del gobierno en Buenos Aires para repudiar las severas medidas de ajuste dispuestas por el presidente Fernando de la Rúa. Las dos fracciones de la dividida Confederación General del Trabajo omitieron sus diferencias y unieron fuerzas para protestar en una de las marchas más numerosas contra la política económica del gobierno, que según la policía atrajo a 30,000 personas y que según fuentes sindicales convocó a 120,000 manifestantes.
Los manifestantes, portando grandes banderas argentinas celeste y blancas y carteles que los identificaban con distintas provincias del país, repudiaron el programa de déficit cero, que incluye la reducción de salarios estatales y jubilaciones, y el recorte de otros beneficios sociales. Durante el acto, el titular de la CGT oficial, Rodolfo Daer, le exigió al gobierno nacional que "termine con esta política económica". El diario Clarín informó que Daer también criticó al ministro de economía, Domingo Cavallo, por ser "el padre de la deuda externa".