Las autoridades brasileñas intentan determinar qué sucedió con siete millones de litros de gasolina que salieron de Río de Janeiro hacia Bolivia y se "perdieron" por el camino, informó ayer la prensa local.
El combustible fue cargado en 150 camiones que partieron de Río de Janeiro entre los pasados 2 de mayo y 4 de junio, dijo el diario carioca "O Globo", que cita un informe confidencial de la Agencia Nacional de Petróleo (ANP).
Los camiones pertenecían a la empresa exportadora Thork Comercio, con sede en el estado brasileño de Espíritu Santo, que adquirió la gasolina diciendo que sería enviada a Bolivia, según el informe.
Sin embargo, portavoces de la ANP citados por el diario dijeron que la pista del combustible se perdió en el estado de Sao Paulo.
Las autoridades policiales creen que la citada empresa compró la gasolina aprovechando las rebajas impositivas que existen para la exportación, para luego venderla en el mercado local.
El superintendente de Comercialización de la ANP, Carlos Valois, dijo a "O Globo" que las explicaciones dadas por la empresa hasta ahora son "insuficientes" y que sus responsables pueden ser sancionados con una multa de hasta 2.3 millones de dólares, si se comprueba que han dado al combustible un destino distinto al declarado.
El presidente del BCE, Wim Duisenberg, manifestó sus dudas sobre la intensidad de la recuperación económica en el Viejo Continente y su preocupación por la persistencia de riesgos inflacionistas que pueden poder en peligro la estabilidad de los precios.
El Banco de Inglaterra también dejo inalteradas las tasas en el 4 por ciento. Las caídas de las bolsas europeas y los informes que indican que la economía estadounidense crece con mayor rapidez que la europea perjudicaron también al euro, que frenó su carrera alcista de las últimas semanas y se alejó de la paridad con el dólar para consolidar su cotización por encima de los 97 centavos a lo largo de toda la semana.
En el ámbito empresarial, E.ON, segundo consorcio energético más grande en Europa, recibía la aprobación del ministerio de Economía alemán para adquirir el 40 por ciento del suministrador de gas Ruhrgas, lo que lo convierte en el primer abastecedor privado de gas de Europa.