Los ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE) debatirán hoy la posibilidad de retirar de la cadena alimentaria el espinazo de los bovinos y otras medidas destinadas a atajar la enfermedad.
Además, estudiarán la reducción de 30 a 24 meses de la edad a partir de la cual los animales deben ser sometidos al test de detección del mal de las vacas locas.
El comisario de Protección de los Consumidores, David Byrne, secundará la opinión del Comité Científico Director de la UE, partidario de prohibir los trozos de carne adheridos a la columna vertebral (espinazo), que son separados mecánicamente y se utilizan para hamburguesas, y de someter a normas estrictas de fabricación las grasas animales destinadas a la alimentación del ganado.
Byrne defiende seguir las recomendaciones de los científicos en ambos puntos, pero "no tiene claro todavía" qué hacer en lo que se refiere a la columna vertebral, señalaron fuentes comunitarias.
En ciertos sectores de la Comisión se teme que esa medida represente un fuerte coste económico que no se justifique con el riesgo real para la salud.
Los científicos creen que la columna vertebral y su médula deben ser consideradas "materias de riesgo", pero afirman que sólo ha de ser prohibida cuando no se respete la prohibición de alimentar al vacuno con harinas de carne y hueso.
Afirman que hasta la prohibición efectiva de esos productos (el 1 de enero de este año) los estados miembros no podían garantizar la seguridad de los consumidores, por lo que aconsejan retirar la columna de los animales nacidos antes de esa fecha.
También podría aplicarse a los animales nacidos posteriormente si los estados no pueden garantizar el total cumplimiento de esa norma.
La Comisión lamenta de que el análisis de los científicos sobre el espinazo plantee problemas de interpretación.
Byrne también hablará a los Quince de la posibilidad de reducir a 24 meses la edad a partir de la cual han de realizarse los test de detección de la Encefalopatía Espongiforme Bobina (EEB), ante la reciente aparición de algunos casos de vacas locas menores de 30 meses.
Aunque el 99 por ciento de los casos localizados en la UE son animales mayores de 30 meses, la Comisión está a favor de eliminar cualquier riesgo, por mínimo que sea, sobre todo tras la iniciativa emprendida por el gobierno alemán.
Alemania ya ha decidido reducir a 24 meses la edad límite y otros países como España también están estudiando esa posibilidad, lo que aumentaría en 40.000 el número de reses que tendrían que ser sometidas al test.
Byrne y el comio de Agricultura de la UE, Franz Fischler, almorzarán con los ministros y en la comida abordarán los problemas derivados del mal de las vacas locas antes de que comience, a las tres de la tarde (14,00 GMT), la reunión formal del Consejo.
Byrne presentará un informe con el resultado de una encuesta realizada a todos los estados miembros para conocer el grado de aplicación de las últimas medidas adoptadas para combatir la enfermedad (los test de detección del mal, la prohibición de las harinas de carne, la retirada de los materiales de riesgo, etc).
Fischler, por su parte, hablará de los aspectos económicos de la crisis, según fuentes comunitarias.
El ministro de Agricultura español, Miguel Arias Cañete, tiene previsto mantener un encuentro bilateral con Byrne en el que podría pedirle explicaciones por las acusaciones que ha realizado contra España, a la que reprocha haber puesto trabas en los últimos años a la adopción de medidas comunitarias contra la enfermedad.
España, aunque asegura respetar todas las medidas introducidas a nivel comunitario, reconoce dificultades en la aplicación de las últimas disposiciones debido a la "premura" con la que se han puesto en marcha.
Sin embargo, afirma que dispone ya de capacidad para realizar 7.000 test por semana y asegura cumplir plenamente la aplicación de los test a los animales mayores de 30 meses, medida que no es obligatoria hasta el 1 de julio de este año.