El crecimiento económico mundial y el impacto adverso del alza del precio del crudo sobre la economía centraron la reunión ayer en Nueva York de los ministros de Finanzas del G-8, el grupo los siete países más industrializados del mundo y Rusia.
El encuentro comenzó con una cena privada en la residencia del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y terminará hoy con un comunicado y una rueda de prensa en la que informarán del resultado de sus debates, previstos en el hotel Waldorf Astoria.
Los ministros, entre los que estará ausente el canadiense Ralph Goodale, ya que parece inminente la convocatoria de elecciones en su país, tienen previsto debatir en especial las reformas estructurales necesarias para hacer sostenible el actual crecimiento económico.
Varios ministros han manifestado su intención de abordar el impacto de los precios del petróleo sobre la actividad económica, pero no está claro si se mencionará de forma muy explícita en el comunicado final dada la participación de Rusia, que es uno de los grandes productores.
Las conversaciones tienen lugar tras la propuesta saudí de aumentar la oferta de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Los ministros deberían también debatir temas económicos ligados a la iniciativa de EU que pretende fomentar reformas en los países árabes encaminadas a una mayor liberalización democrática y económica, de la que el presidente George W. Bush quiere hacer modelo a Irak y que, según él, conducirá a una mayor prosperidad en la región.
La financiación al desarrollo, y las reformas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) deberían completar la agenda, de la que han quedado excluidos los asuntos monetarios.