El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, enfrenta una de las decisiones más cruciales de su gobierno: impulsar una reforma tributaria en medio de un contexto económico poco alentador y con una creciente polarización entre el sector privado y el público.
El déficit fiscal de 5.4% del producto interno bruto (PIB) en 2014, con proyección de llegar al 5.9% en 2015 y superar el 6% en 2016, hace urgente una reforma tributaria que al menos reduzca el agujero.
Solís enviará al Congreso dos proyectos: uno para reformar el impuesto de la renta y otro para transformar el de ventas del 13% en uno de valor agregado que de manera escalonada alcance el 15% a tres años de entrar en vigencia.
Roces
- Trabajadores y sindicalistas se encuentran molestos por los bajos aumentos salariales que se han dado en Costa Rica, a raíz de que el país mantiene sus niveles de inflación bajos.