La explotación del proyecto Cobre Panamá que espera ejecutar Minera Panamá representa riesgos de contaminación a los recursos hídricos como lo indica su propio Estudio de Impacto Ambiental, en el que señala que “pudieran existir niveles más elevados de metales y otros contaminantes (sólidos en suspensión) en los cursos de agua y estuarios locales”.
Para intentar detectar y controlar los niveles de contaminación en las aguas, la empresa minera contrató los servicios del hidrólogo y científico, David Atkins, responsable de implementar el Programa de Monitoreo Participativo en el distrito de Donoso [sitio donde se daría la mina], con el que entrenarán a líderes comunitarios para medir la calidad del agua de los afluentes y tomas .
El monitoreo, manifiesta Atkins, “empieza en que las personas conozcan sobre el proyecto minero, cómo causa impacto y cómo monitorear esos impactos”, por lo que uno de los desafíos es “identificar a la gente adecuada y formarla en conocimientos técnicos para estar en el programa”.
Esta actividad voluntaria, en un área en situación de pobreza, podría extenderse en su fase de entrenamiento a más de un año, en los que se dictarían intensivos talleres que involucrarían a la minera y a las universidades, luego el entrenamiento en campo para familiarizarse con los datos y comprenderlos, y posteriormente la divulgación de los resultados de la calidad del agua a la comunidad.
De acuerdo a Atkins, un reto para las personas es “recopilar la información para las empresas y que la comunidad pueda involucrarse en la recolección y evaluación del agua, sin usar la empresa u otras personas” en el proceso.
Para la directora ejecutiva de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), Alida Spadafora, lo indispensable es que una vez esté en marcha el monitoreo, “otras organizaciones puedan conocer de primera mano los resultados y la calidad de la información que se estaría generando, es decir vigilando el monitoreo. Esto añadió: “Porque hay que ver el tema de calibración de los equipos para que haya transparencia”.
Atkins sostiene que el monitoreo participativo “puede ser un sistema de alerta temprana, porque ocurren errores humanos”.
El monitoreo de la calidad del agua es una iniciativa que se está estandarizando y ya ha sido usado en Yanacocha, Antamina y Tintaya, en Perú.