La agencia Moodys rebajó ayer un escalón su nota para la deuda soberana de Japón, al tiempo que el Gobierno nipón anunció la creación de un fondo para aliviar el daño que inflige a la economía del país la persistente fortaleza del yen.
La rebaja de "Aa2" (la segunda mejor nota) a "Aa3", el primer recorte en su calificación desde 2002, responde al gran déficit presupuestario de Japón y al aumento continuado de su deuda pública, que duplica su Producto Interior Bruto (PIB) y es la mayor del mundo desarrollado.
La agencia de calificación añade que "el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, y el consecuente desastre en la central nuclear de Fukushima Daiichi han retrasado su recuperación con respecto a la recesión de 2009 y han empeorado las condiciones deflacionistas".
En ese sentido, tanto el mercado tokiota de bonos como el Nikkei reaccionaron sin pánico al anuncio, mientras que el ministro de Finanzas japonés, Yoshihiko Noda, consideró que las recientes subastas de deuda pública demuestran que la confianza de los compradores "sigue intacta".
Moodys considera que las perspectivas de crecimiento económico del país son débiles, lo que hace difícil implementar políticas de consolidación fiscal y para recortar el déficit, algo que también ha impedido la inestabilidad política del país, que ha tenido cinco primeros ministros en los últimos cinco años.