El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció que el Gobierno analiza duplicar el salario mínimo hasta situarlo en 109 dólares, o al menos incrementarlo hasta 81.
"El gabinete económico me dijo que vamos a aumentar en 50% (hasta 81 dólares), yo no quiero 50%, quiero 100", agregó el mandatario.
A su juicio, los fondos que se obtendrán por la industrialización de los hidrocarburos también pueden contribuir a hacer sostenible esa medida para mejorar la situación de los trabajadores.
Recordó que, en cambio, para los altos funcionarios del Gobierno rige desde este mes un plan de austeridad con una rebaja de salarios. Morales redujo su sueldo a menos de la mitad y ganarán 1, 858 dólares.
Aunque las tasas del Producto Interno Bruto que Panamá ha alcanzado en los últimos diez años pueden explicar en menos de un 22% las disminuciones o incrementos en la tasa de desempleo de la población, poco también de este producto podría llegar realmente en forma de riqueza a aquellos cuyos niveles de conocimiento y habilidades no pasan de cierto límite.
Y esto es lo que le interesa al hombre de la calle, al caminante de a pie cansado de todos los días. La posibilidad real de mejorar la cantidad de productos que caben en la canasta básica y pagar los útiles de sus hijos que atienden la escuela primaria.
Uno de los resultados que se espera del crecimiento económico es el mejoramiento en las condiciones de empleo y consiguientemente en la calidad de la vida de los habitantes de cualquier país.
En Panamá esto puede ser explicado muy poco en términos del mejoramiento de la condiciones de vida y por muchas y variadas razones, entre ellas: la falta de educación.
Todos, economistas o no, estamos claros, conscientes, y sabemos que la pobreza es endémica. Forma parte de las condiciones intrínsecas de toda sociedad.
No todos pueden ser los dueños de las empresas o del capital. No todos pueden ser el gerente o el supervisor de la fábrica. Lo importante, y es algo de lo que también el hombre de la calle está consciente, es que el pan está cada día más caro y el pasaje del bus también y no existe muchas veces posibilidades para pagarlos. Media hora después salí por el estacionamiento y José aún estaba esperando a la ingeniera.
Estoy seguro que sin dejar de pensar, en qué trabajará mañana. Todos sabemos que el trabajo no es una condición permanente; pero, si adquirimos las habilidades necesarias, una gama diferente de posibilidades se abre para todos nosotros.
Las cifras pueden no decirnos nada; y en efecto no contribuir éstas en mucho al mejoramiento de nuestra vida.
Este mejoramiento es de una condición simplemente aparente, considerando el análisis numérico y estadístico de las cifras en estos últimos años. Pero, por otra parte, sí podemos hacer algo, y es que nuestro esfuerzo sea dirigido desde temprano a la búsqueda de habilidades que nos permitan autonómamente no ser tan pobres o menos pobres en nuestra sociedad globalizada.
Otras decisiones pueden ser tomadas en los altos niveles y otros enfoques sobre el desarrollo deben ser necesariamente considerados.