La morosidad de los créditos concedidos por las entidades financieras subió hasta el 1 por ciento en España y hasta el 4% en Latinoamérica, si bien este nivel está "por debajo de la media de los últimos veinte años", señala un informe del Banco de España hecho público ayer.
En el primer Informe de Estabilidad Financiera que publica sobre el sistema financiero, la autoridad supervisora concluye que los bancos, cajas y cooperativas españolas tienen unos niveles "satisfactorios" de rentabilidad y eficiencia y una "elevada" solvencia.
Consta en el informe que los créditos concedidos al sector privado están aumentando menos que otros años, debido al "crecimiento más moderado de la actividad económica en España". Pero también precisa que hay diferencias entre el crédito al consumo, que cae, y el destinado a la compra o rehabilitación de viviendas, que creció el 16.6% en el segundo trimestre. Para el Banco de España, este incremento se ha materializado en un "leve repunte" del ratio de morosidad global, que se sitúa en el 1% en el negocio en España y en el 4% en los activos en Latinoamérica.
El informe analiza también la evolución del negocio de las entidades financieras, que entre junio de 2001 y junio de 2002 vieron como su activo total crecía sólo un 1.3%, frente al 19.7% de los meses anteriores.
A la desaceleración del negocio bancario en España, que aumentó a una tasa anual del 7.9%, se unió la disminución de activos en el extranjero (-18.8%), "fruto de la depreciación de las monedas latinoamericanas y de la mayor cautela de las entidades ante la incertidumbre económica mundial".
En relación con las inversiones en Latinoamérica, el informe recuerda que el 70% de los activos de la banca española en la región se sitúan en México y Chile, los dos países con mejor diferencial en su deuda soberana. El Banco de España constata, por otra parte, que la caída en los beneficios de los bancos españoles es menor a las presentadas por otras entidades europeas.
Seguirán bloqueados en los bancos otros 15,000 millones de pesos en depósitos a plazo fijo, a ser devueltos en cuotas a partir de 2003, aunque el temor de la plaza es que un dictamen de la Corte Suprema ordene redolarizar esos fondos que fueron transformados a la moneda local tras la devaluación del 6 de enero pasado.
"La liberación de fondos no provocará mucho riesgo. Si existiera presión sobre el tipo de cambio, el Banco Central va a tratar de que no pase nada y puede llegar a vender bastante porque hay una situación tensa", comentó Ferreres, ex secretario de Programación del gobierno de Carlos Menem (1989-1999).
Aldo Pignanelli, presidente del Banco Central, había anticipado que mantendrá a raya al mercado con el uso de las reservas, que suman unos 10,000 millones de dólares, entre otros mecanismos, como las auditorías y los controles del sistema.