Tras una semana de negocios sin grandes noticias en el plano macroeconómico, y ante la ausencia de nuevos indicios sobre el futuro de los tipos de interés, las bolsas de Nueva York, y en particular el Nasdaq, se resienten de las malas noticias procedentes de las empresas.
Al cierre del viernes el índice del mercado electrónico, el Nasdaq, que el jueves celebró sus primeros 30 años de vida, se ubicó en los 2,470,97 puntos, 190 unidades o un 7,14 por ciento por debajo del cierre del viernes 2 de febrero.
Este resultado está, asimismo, 389 puntos o un 13,6 por ciento por debajo del cierre del 24 de enero, cuando el Nasdaq, empujado por la rebaja de tipos decidida el 3 de enero y ante las perspectivas de una nueva bajada a finales de ese mes, se colocó en los 2.859 puntos.
Pero tras el respiro que tuvo el mercado en enero gracias a las mencionadas rebajas del precio del dinero, las pérdidas han vuelto a golpear a las empresas tecnológicas y han afectado también al resto del mercado.
Mientras, el principal índice de las bolsas de Nueva York, el Dow Jones, que contabiliza las variaciones en la cotización de 30 grandes empresas estadounidenses, cerró ayer en 10.781,45 puntos, 83 puntos o un 0,76 por ciento por debajo del cierre del viernes 2 de febrero.
El Dow Jones se vio durante algunos momentos beneficiado por la caída del Nasdaq, gracias a lo que los analistas llaman una "rotación" de inversiones, es decir, el movimiento de capitales desde carteras orientadas a las inversiones en firmas tecnológicas hacia empresas de sectores tradicionales.
Estos sectores, como los productos básicos, las firmas de energía, farmacéuticas y otras, se consideran "defensivos", pues suelen dar buenos rendimientos en etapas de desaceleración económica.
Pero al final de la semana la caída de las empresas tecnológicas que forman parte del Dow Jones dañó también con fuerza a este índice, que una vez más no pudo superar la barrera de los 11.000 puntos.
Los analistas explican que al estar todo tranquilo en el frente de las noticias macroeconómicas, y sin que existan señales claras sobre cuánto rebajará los tipos de interés la Reserva Federal de EEUU, los inversores centran su atención en las noticias de empresas, que fueron bastante negativas la semana pasada.
Una serie de empresas del sector de nuevas tecnologías como Cisco Systems, Motorola, Dell y Lucent, entre otras, se vieron afectadas por anuncios de resultados inferiores a los previstos, por advertencias de menores ventas e ingresos futuros, o bien por las previsiones de que deberán reducir sus gastos para mantener sus ingresos.
Estas malas noticias barrieron casi todo el interés por las compras en el sector de las nuevas tecnologías, y dejaron al Nasdaq a un paso de perder todo lo ganado en enero.
Cabe recordar que el 2 de enero el Nasdaq se ubicó en los 2.291 puntos, nada menos que un 54 por ciento por debajo de su nivel máximo histórico de marzo del 2000.
Pero al día siguiente, el 3 de enero, una sorpresiva rebaja de los tipos de interés empujó a este indicador a ganar un 14 por ciento en un sólo día, la mayor alza de su historia.
Los analistas explican que una vez disipada la euforia de enero, lo analistas se enfrentan a un mercado anémico, sin razones de fondo para comprar acciones, a no ser que se decidan nuevas rebajas de tipos.
Pero todavía falta más de un mes para la próxima reunión de la Reserva Federal (banco central de EEUU) en la que se discutirá la situación de los tipos de interés, que será el 20 de marzo, y los analistas se preguntan si deberán esperar hasta esa fecha para tener buenas noticias.
En caso de que así sea, de que las autoridades no decreten ninguna medida de "emergencia", es decir, una rebaja de tipos fuera de una reunión habitual del comité de mercados abiertos, se cree que los mercados se mantendrán a la deriva, con bajos volúmenes de negocios y con una clara y constante tendencia a la baja.
Esto es especialmente cierto para las acciones de empresas tecnológicas, cuyas ventas dependen en gran medida del nivel de actividad económica y consumo de los estadounidenses.
Por eso, los expertos explican que el mercado necesita una cifra macroeconómica realmente desastrosa, algo que muestre que se hace absolutamente necesaria una bajada de tipos, o bien una señal clara de la Reserva Federal de que rebajará con fuerza el precio del dinero.