Economía

Navidad en el Mundo: pobreza, crisis y temor

Mientras el consumismo llenó los almacenes en Panamá, las ventas bajaron en EU y en Belén se respiró aire de guerra.


Mientras en diversos lugares del mundo la Navidad se celebraba entre tanques y tristeza en los rostros de niños cuyos padres no tienen dinero ni empleo, en Panamá, la víspera de la Navidad se reflejó en almacenes abiertos hasta las 11:00 de la noche y una agitada masa de compradores ansiosos de gastar, los cuales parecen haber olvidado la recién aprobada Reforma Tributaria o la crisis que contrajo el consumo durante todo el año. Los almacenes orientaron sus ventas al segmento femenino y a los niños, lo que, a simple vista, ha dado resultado.
Sin embargo, la realidad navideña mostraba fuertes contrastes en el mundo.
Por ejemplo, en Belén, donde nació Jesucristo, el ejército israelí de ocupación se replegó ayer en los suburbios y vigiló discretamente la ciudad bíblica para permitir a los peregrinos palestinos cristianos y de otros lugares celebrar las fiestas navideñas.
En Caracas hay poco que celebrar en Navidad, debido a la crisis. La oposición rechazó la propuesta del presidente Hugo Chávez de tregua navideña. En vez de regalos, la gente hace cola para comprar sal y gasolina.
El Niño Dios será recibido en medio de un cacerolazos, sin las tradicionales hallacas en las mesas. Pitos, camisetas y banderas reemplazan a árboles y juguetes.
Por eso, la gente poco piensa en la Navidad. En la capital venezolana hay que destinar varias horas hacer mercado, tanquear los vehículos o inscribirse ante el Registro Electoral Permanente, cuyo plazo terminaba el domingo pero fue ampliado en vista de la cantidad de jóvenes que quieren votar en un posible referendo sobre la continuidad de Hugo Chávez en el poder.
Si algún artículo no se encuentra en un supermercado, como ocurre con la sal o la harina pan, que ya escasean en varias zonas, es necesario ir a buscarlo a otros sitios y de nuevo hacer una cola que puede durar dos y hasta tres horas más.
Los productos básicos de la canasta desaparecen rápidamente de los estantes, mientras que los que se utilizan para elaborar la cena navideña. Y en las gasolinerías, varias personas pasan hasta 24 horas en filas de varios kilómetros de largo para poder tanquear sus vehículos.
La crisis no perdonó a ningún sector de la sociedad..Si bien casi un 70% de los argentinos restringió la compra de indumentaria sin distinción de ingresos, en el resto de los consumos los distintos sectores se manejaron en forma muy diferenciada.
La clase alta eligió, mayoritariamente, sacrificar la televisión por cable y la telefonía celular, cuyos consumos en el segmento ABC1 de la población registraron en promedio caídas del orden del 20% en lo que va del año, según un estudio de la consultora AC Nielsen. Un cuarto de los hogares de clase media, en cambio, decidió suprimir el personal doméstico, y más de un tercio canceló el servicio de medicina prepaga o se pasó a un plan más barato. .Sin embargo, y como era esperable, el mayor ajuste lo están haciendo los segmentos D y E de la población, que son los de menores ingresos. En este caso, la mitad directamente dejó de salir a comer afuera, y otro 35% lo está haciendo en forma más restringida. Casi un 90% compra menos o nada de ropa y el 44% eliminó el cine de su oferta habitual de entretenimientos.
En Estados Unidos aún hay cierto recelo con relación a los actos terroristas, y este año Santa Claus no será tan espléndido como otras veces. Las ventas minoristas en Estados Unidos están siendo menores de lo esperado y estas Navidades se presentan como las peores en las últimas tres décadas.
Las ventas en grandes almacenes con más de un año de existencia crecieron un 1.7% respecto a la misma semana de hace un año, según los datos de Bank of Tokyo-Mitsubishi y UBS Warburg.
Un occidental de traje rojo llamado Santa Claus promociona las ventas de fin de año en Japón, mientras una rigurosa ley de tráfico frena el consumo de bebidas alcohólicas y le quita euforia a las celebraciones.
La Nochebuena es, desde hace años, una fecha importante del calendario japonés, pese a que, dado el bajo porcentaje de cristianos, el ambiente festivo y las decoraciones luminosas celebran motivos muy diferentes al de la Natividad. Aunque el fin del año aumenta por lo general el consumo, este año la excepción serán los bares.
La revisión de la ley de tráfico en junio, que aumenta las penas a tres años y multas de 500,000 yenes (4,000 dólares) por conducir embriagado, numerosos establecimientos han visto reducidas sus ventas de bebidas alcohólicas.
Según la prensa local, hasta octubre se registraron unos 94,423 casos de conductores detenidos bajo efectos del alcohol, de acuerdo con la nueva normativa.
Como consecuencia de la "Navidad Seca", aumentan las bancarrotas entre los establecimientos rurales, que se mantenían gracias a la costumbre de los habitantes a tomar una copa en el regreso a casa.
Aunque los japoneses celebrarán el fin del año occidental, las tarjetas de felicitación llevarán un Cordero, animal que corresponde al año 2003 según el calendario chino y augurio de serenidadbbb.
En medio de una huelga en el sistema de Salud, los salvadoreños se disponen a celebrar la noche buena con el tradicional pavo que es el plato principal en la cena de la medianoche, cuando por tradición se reúne la familia para departir en esta fecha especial.
El movimiento comercial se ha visto incrementado desde el pasado fin de semana y los establecimientos han programado horarios nocturnos para aprovechar que el mayor número de clientes puedan realizar sus compras.
Los sindicalistas en huelga desde hace tres meses no han recibido su aguinaldo ni el salario de los días holgados, el gobierno dice que el que no trabaja no tiene derecho a una remuneración, según lo establece la ley laboral.
Amparado en esta norma, el gobierno ha retenido el sueldo a más de 1,500 huelguistas entre médicos y personal administrativo del Instituto Salvadoreño del Seguro Social.
Por su parte, las máximas autoridades eclesiales celebraran desde horas de la tarde de este martes y hasta la medianoche los oficios litúrgicos alusivos a la natividad del niño Jesús.
"Señor, señor! ?Mé da una monedita pa"l Juda?". Esa es la pregunta que hacen los niños cuando se acerca la Navidad a los peatones de muchas ciudades de Uruguay, dinero que supuestamente usarán para cumplir con la tradición de origen desconocido de rellenar con petardos un muñeco de trapo, el Judas, para quemarlo en la víspera de esa celebración.
Pero en la actualidad el rito de quemar el Judas, un simbólico castigo al apóstol que traicionó a Jesús, ya no es un elemento de diversión: la tradición se ha convertido en una herramienta de mendicidad de muchas familias para paliar la pobreza derivada de una aguda crisis económica.
Algunos ni siquiera saben quién es Judas, pero están conscientes de que con uno de esos muñecos podrán lograr una pequeña fortuna, aprovechando que el humor de los transeúntes mejora con la Navidad.


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109436
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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