Economía

Niños trabajan en fincas de la familia de Vicente Fox


En las fincas de la familia del Presidente electo Vicente Fox, ubicadas en la población de San Cristóbal, decenas de niños y adolescentes son empleados para las labores del campo. Con un sueldo diario de 65 pesos, la empresa "El Cerrito, Sociedad de Producción Rural" --propiedad de la familia Fox-- contrata a menores que trabajan de 7:00 a 15:00 horas, sembrando cebollas, apartando papas y preparando la tierra de cultivo.
Ayer, mientras acudían a recibir su sobre semanal de 390 pesos, algunos de estos niños y jóvenes fueron entrevistados por REFORMA.
Muchos han dejado la escuela para dedicarse de lleno al trabajo. Otros aprovechan las vacaciones para ganar dinero y colaborar con el ingreso familiar.
Procedentes de las rancherías cercanas a las poblaciones de San Cristóbal y La Sandía, municipio de San Francisco del Rincón, los menores señalaron que trabajan "al parejo" de los campesinos mayores, seis días a la semana, con una hora de descanso para tomar el almuerzo.
Es el caso de María Alonso Fernández, de 12 años, que mostró su sobre de "raya", rotulado por la empresa El Cerrito y que no contiene ninguna referencia a seguro médico o asistencia social. Los contratos de los menores son por temporadas y, según dijeron, no contemplan estas prestaciones. Los sábados, niños, jóvenes y campesinos adultos hacen fila afuera de la casa de Mercedes Quesada, madre de Fox, ubicada en el centro de San Cristóbal. En este lugar se concentra la actividad de las propiedades rurales de la familia.
Los menores son recogidos diariamente en un camión y una camioneta de redilas, desde las 5:30 horas, en los caminos que comunican las rancherías cercanas: La Sandía, Muralla, Tultitlán, Los Colorados, Solís, La Mole, Benino, Gigenia y otros pueblos. A las 7:00 horas comienza su hornada que, según comentaron, a veces se prolonga hasta las 16:00 o 17:00 horas, sin recibir pago extra. Ayer, día de "raya", el camión y la camioneta se estacionaron frente a la casa de la familia Fox. De estos vehículos bajaron Angelina, de 14 años; Patricia, de 15; José, de 12; Juan, de 13; Sanjuana, de 11, y otros 30 menores.
Después de recibir su sueldo, corrieron a la tienda de pueblo a comprarse una Fanta, unas frituras o una torta de aguacate. Algunos se pararon frente a una ventana, justo a lado del portón de la casa, donde se reclama cuando la paga viene incompleta. Las niñas, con rebozo y gorra para cubrirse del sol, son las primeras en subir a los vehículos para regresar sentadas a casa.
Los niños y jóvenes pierden más tiempo. Se empujan y se hacen bromas, y algunos se fuman un cigarro antes de treparse al camión. Blanca y María, del rancho La Gloria, dijeron que llevan trabajando ahí más de dos años. Parecen las más experimentadas de un grupo de 15 jovencitas que se acomodan en el cajón de la camioneta de redilas. Ellas ya tienen 18 años, estudiaron hasta primaria y después se fueron al campo. Son las intérpretes de las menores como Sanjuana, una niña de 11 años que apenas se atreve a pronunciar su nombre. "Ella no estudió nada", dice Blanca, "la mayoría no estudia más que primaria, otros llegan a la secundaria y otros se van".
En el otro camión, el "líder" parece ser Mario, un joven de 20 años de la población La Sandía. Es el único que se queja abiertamente por la mala paga, porque el trabajo es muy duro y porque los mayordomos "a veces se pasan".


fecha edicion
old id
46706
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América