Los turistas que visitan Florencia (norte) pueden ser multados si se sientan a descansar en las escalinatas de su famoso “Duomo” (catedral), según una de las nuevas normas para controlar el decoro y la imagen decididas por el ayuntamiento local.
Grandes carteles con indicaciones en italiano e inglés recuerdan la prohibición y la multa de 50 euros a los infractores, medida que afecta también a las zonas de césped situadas frente a la iglesia de Santa Maria Novella.
Los policías encargados de hacer cumplir la orden invitan a levantarse a los visitantes que, muchas veces agotados por el calor y a falta de bancos públicos, buscan un momento de reposo.
La iniciativa, considerada poco amistosa hacia el turista, ha sido criticada ya por los propios florentinos.