Mientras la economía global atraviesa las turbulencias propias de una crisis, los gigantes económicos miran hacia nuevos y dinámicos mercados, como el de África subsahariana, donde emerge una figura por explorar: el consumidor africano.
Con una población joven, cada vez más formada y con un aumento tímido pero progresivo de su capacidad adquisitiva, la región africana al sur del desierto del Sahara se perfila como un apetecible destino de inversiones y manufacturas.
“Se ve un nuevo tipo de consumidor: ha aumentado el consumo eléctrico, demanda nuevos productos, como un teléfono inteligente, y cada vez quieren las cosas con mayor velocidad”, enumera el gabonés Willy Conrad Asseko, director de la compañía de transporte a medida Les Transports Citadins.
El ejemplo del teléfono es el más recurrente en una región en la que, prácticamente, no han existido líneas fijas para el gran público, y se ha saltado de la nada hasta al teléfono móvil en cuestión de unos pocos años.
“Hay unos 5 mil millones de teléfonos móviles en África, la mayoría de segunda mano”, señaló Verone Mankou, fundador de la congoleña VMK, fabricante del primer teléfono inteligente y tableta africanos. “Deberíamos bajar el precio para que se puedan adquirir nuevos. Hay que adaptarse al entorno, pensar en los contenidos de forma local”, agregó.