El emprendimiento de salud Preventice le preguntó el verano pasado a Samsung Electronics Co. si crearía una versión personalizada de su popular teléfono Galaxy S II.
Preventice daba los últimos toques a un producto que usaba un teléfono inteligente para transmitir datos desde el monitor cardiaco de un paciente a un médico, y necesitaba que Samsung desactivara las descargas, que podrían interferir con una conexión móvil. En menos de seis semanas, Samsung hizo los cambios necesarios y aceptó cobrar apenas $40,000 por costos de ingeniería.
“Una compañía enorme con recursos enormes se movió muy rápido”, dijo el máximo responsable ejecutivo de Preventice, Jon Otterstatter.
El imperio electrónico móvil de Samsung se construyó en buena medida sobre la base de los consumidores. Ahora hace su primer gran intento de cortejar a las empresas. El llamado mercado empresarial comprende compañías que distribuyen teléfonos inteligentes y tabletas a empleados, que las usan para chequear correo electrónico y para tareas como el seguimiento de ventas, así como compañías del tipo de Preventice, que quieren revender los aparatos como parte de sus propios productos.