El pasado primero de mayo la Unión Europea (UE), amplió sus fronteras con la llegada de 10 nuevos miembros. Está expansión garantiza un mercado de 450 millones de ciudadanos, y una economía de más 11 mil millones de dólares.
Desde la creación de la Unión Europea y la puesta en circulación de la moneda euro, muchos países de está zona vieron sus indicadores económicos repuntar, mientras que otros en los últimos meses han visto sus finanzas en una situación apretada, como es el caso de Francia y Alemania.
Los 10 países que se unieron a la Unión Europea son Polonia, República Checa, Hungría, Letonia, Lituania, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Malta y Chipre.
Para este grupo de 10 países de economías pequeñas, pertenecer a la zona de los grandes y competir con ellos es un reto que están dispuestos a enfrentar.
Con un Producto Interior Bruto (PIB) por persona de 47% del promedio de los países en la antigua UE, estos recién llegados están casi rogando a Berlín, París y Londres que les den más dinero para construir desde carreteras, vías ferroviarias hasta centrales eléctricas y sistemas de alcantarillados.
Esta ayuda es necesaria para lograr un nivel de desarrollo similar al de sus nuevos vecinos, explica en este Punto de Vista, Tomás Abadía Vicente, encargado de Negocios de la Comisión Europea para Costa Rica y Panamá.
A estos nuevos países se les da un período transitorio, para que los sectores sensibles de la economía se adapten a la política estándar de la Unión Europea y que sea favorable para ellos.
En segundo lugar a finales de este año se comenzará a discutir como se repartirán los fondos de políticas regional y de política social.
Entonces la Dirección de Economía y Finanzas de la Unión Europea tendrá que elaborar unos datos sobre el criterio que se utilizará para la repartición de estos dineros. Como los nuevos miembros tienen niveles económicos más bajos que a los actuales países de la Unión Europea, se verán favorecidos con estos ingresos.
Para explicar mejor, si unas de estas nuevas naciones miembros decide realizar algún tipo de inversión en obras de infraestructura por ejemplo carreteras u otros similares, se le cubre hasta el 50% de la obra.
Ahora bien, si está inversión alcanza a los sectores más desfavorecidos entonces del fondo de política social se les costea hasta el 75% del proyecto.
Esta inversión no sólo beneficia a los países en franco crecimiento, si no también a los más desarrollados, como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España, que luego podrán comercializar mejor los productos.
Cuando hablamos de comercializar nuestros productos, significa que el nivel de vida de estar personas irá mejorando poco a poco, y así tendrán la capacidad de adquirir mayor cantidad de los productos que nosotros elaboramos como autos, lavadoras, frigoríficos, entre otros.
Pues se utilizan algunos procesos de reconversión. Un ejemplo de esto fue la ayuda que se le otorgó a la industria del carbón o del acero, que en algunas regiones de Europa estas actividades, están obsoletas.
En estos casos se han otorgado hasta el 75% del costo de los programas para reconvertir estas actividades, y se vigilan los procesos de reconversión y así ver que este dinero está siendo utilizado en pro de los intereses de todos los miembros, de la UE.
Para que estas naciones comiencen a utilizar el euro, primero los gobiernos tendrán que cumplir con algunas metas fiscales, como reducir el déficit fiscal y la inflación.