Ante el colapso que se le avecina a los ingenios, los trabajadores del azúcar le hicieron un llamado a la presidenta Mireya Moscoso para que vea la problemática desde el punto de vista social, debido a que ellos no tratan de defender a los empresarios, sino a los miles de obreros que quedarán desempleados.
Frente a esta situación, le piden a Moscoso que haga efectiva su promesa de campaña en la que señaló que iba a revisar la rebaja de aranceles y gobernaría para las clases más necesitadas del país.
Julio César Maisón, Subsecretario general del Sindicato Industrial de Trabajadores del Azúcar y sus Derivados, también le recordó a Moscoso que ella se comprometió a ser la “presidenta de los pobres†y señaló que “quizás la mandataria desconozca que miles de humildes panameños trabajan durante la zafra y ganan una cierta cantidad dinero que le permite mantener a sus familias durante el invierno, período donde no tienen posibilidad de adquirir otros ingresos y sólo viven de la agricultura de subsistenciaâ€.
“De no realizarse la zafra del próximo año estos panameños no tendrán dónde trabajar y ganar dinero, porque en el interior del país hay muy pocas opciones para los campesinos y por lo tanto tampoco podrán llevar nada a sus hogaresâ€, manifestó
Según Maisón, en Panamá, aparte de las bananeras y los ingenios, ninguna otra industria emplea tanta mano de obra rural, sobre todo porque la mayoría de las actividades agrícolas se encuentran mecanizadas.
“Ahora es el momento de que los más pobres del país le hacen un llamado a la presidenta Mireya Moscoso, sobre todos aquellos campesinos que llegarán en enero a los ingenios a buscar un trabajo y no encontrarán nadaâ€, enfatizó Maisón.
Indicó que no es tan cierto lo que señalan los importadores de que con la rebaja de aranceles se disminuirán los precios de los productos y les recordó que los rubros importados podrán estar casi “regaladosâ€, pero si el pueblo no tiene dinero para adquirirlos esto no les servirá de nada.
Destacó que si se comparan los jornales pagados durante el año 1997 con los pagados en 1999, en las temporadas de cultivo y cosecha, se observará una disminución promedio equivalente a un 30%.
Igualmente si se compara los jornales pagados en el área de cultivo en el período comprendido entre junio y agosto de 1999, hay una disminución resultante equivalente a un 60%.
Lo anterior, recalcó, sumado al hecho de que en los ingenios existe una gran cantidad de azúcar que no ha podido ser mercadeada, por efecto de las importaciones, trae como consecuencia directa que para la próxima zafra la producción esté disminuida entre un 15% a 20% y lo que implicaría una reducción aproximada de 20,000 puestos en los grupos vinculados a esta actividad agroindustrial.
Por lo tanto, manifestó que no puede ni debe permitirse que esta actividad llegue a niveles críticos y colapse, porque los que van a sufrir las consecuencias son precisamente los grupos menos favorecidos económicamente y se acrecentarán los problemas sociales con toda su gama de secuelas.
Para el sindicalista debe tenerse muy claro, que el colapso de la industria azucarera si bien es cierto afectaría a los propietarios, esto es casi imperceptible e irrelevante comparado con los perjuicios que se causarían a la clase trabajadora que es la que real y efectivamente carece de capacidad económica y de posibilidades de alternativas de solución para enfrentar el desempleo.
Por lo tanto, acotó, urge que las nuevas autoridades gubernamentales hagan efectiva su promesa y “estamos seguros que al igual que nosotros, el resto de las organizaciones sociales del área, que también comparten nuestras preocupaciones e inquietudes, se pronunciarán en su momento sobre esta candente problemáticaâ€.