La oposición conservadora de Portugal exigió ayer menos impuestos, inversión y gasto público para no vetar el presupuesto del Estado luso para 2011, con el que el Gobierno socialista espera reducir el déficit estatal y calmar a los mercados.
El líder del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha), Pedro Passos Coelho, anunció hoy las condiciones que exige su partido para no vetar los presupuestos en el Parlamento, el próximo 2 de noviembre, en una dura declaración en la que acusó al primer ministro José Sócrates de "desorientación e incompetencia".
Las principales exigencias consisten en una reducción del aumento previsto del IVA y los impuestos de la renta, la fiscalización "independiente" del gasto del Estado y la suspensión de grandes proyectos de inversión, que podrían afectar al futuro aeropuerto de Lisboa o el tren de alta velocidad a España.
El dirigente conservador luso dijo que el "responsable" de generar en los últimos años el mayor desempleo, déficit y deuda de la historia de Portugal es el Gobierno socialista y no una crisis internacional que sólo "reveló" los problemas existentes.
Además, acusó al Ejecutivo de ocultar la realidad y "engañar" al país con tres planes de ajuste sucesivos aprobados este año, que no han conseguido frenar el gasto ni el "descontrol" del Estado pero han multiplicado la presión fiscal sobre las empresas y la población y le han quitado beneficios sociales "como nunca".
Pese a subir todos los impuestos, congelar salarios, reducir las plantillas de la Administración y subsidios como el de las familias y las medicinas "el Estado se endeuda día a día", denunció, solo para financiar su gasto corriente.
"El presupuesto es una sucesión de errores graves y el PSD no puede apoyarlo", subrayó el dirigente conservador, para quien el documento es "irreal" en sus objetivos y previsiones económicas, aumenta la carga fiscal y "crea condiciones para entrar de nuevo en recesión".