Centroamérica y Estados Unidos iniciaron ayer en la capital costarricense negociaciones para suscribir en diciembre un Tratado de Libre Comercio, en medio del optimismo oficial y la preocupación de sindicatos, partidos políticos de oposición y ONGs sobre su impacto en esta empobrecida región.
La primera de nueve rondas de negociación, previstas para concluir con la firma del TLC en Washington en diciembre, comenzó hacia las 09H00 locales (15H00 GMT) en un hotel de la zona oeste de la capital y se prolongará hasta el viernes.
Las negociaciones fueron inauguradas por el jefe de la misión de Costa Rica, el ministro de Comercio Exterior, Alberto Trejos, quien calificó de "histórico", pero también de "difícil", el proceso inaugurado ayer.
Los gobiernos de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, una región con más de 30 millones de habitantes, la mayoría de los cuales vive en la pobreza, apuestan al TLC como un instrumento para avanzar hacia el desarrollo económico.
"Este es un momento histórico porque Centroamérica es mejor prueba que ninguna de la importancia que puede tener el comercio internacional para el desarrollo de las naciones" porque "en momentos muy difíciles Centramérica dio vuelta a su estrategia de desarrollo y la hizo centrada en el mercado internacional", aseguró Trejos en su discurso de apertura.
"Entramos a este proceso sabiendo que será difícil ponerse de acuerdo entre varias partes para construir algo que sea valioso, algo que sea permanente, algo que efectivamente cambie el destino para bien de seis países (...) lo que requiere apertura mental, creatividad y mucha laboriosidad", declaró el ministro.