Víctor Cruz, economista del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), dijo que el sector está inmerso en una "reestructuración obligada".
De allí, su poco crecimiento, estimado en un 1.8% en el 2005, año en el cual se obtuvieron estrechos márgenes de ganancias.
Cruz destacó que el incremento en los precios y el valor de los bienes del sector industrial ha contribuído a que el sector mantenga un lento crecimiento desde el año 2001.
Aunado a esto, la inflexibilidad del mercado laboral, los incrementos del salario mínimo en los últimos años, las reformas a la Ley de Equidad Fiscal, los ajustes a la Caja de Seguro Social, el aumento de la energía eléctrica, y otros factores, han hecho de Panamá un país "sin atractivos para los industriales", sostuvo.
En los últimos años se han ido a otros países de la región trasnacionales como Colgate-Palmolive, Kraft, las tabacaleras, Kimberly-Clark, Clorox, entre otras, que producen ahora en el extranjero y que introducen sus productos libre de impuestos a Panamá.
Gabriel Diez, presidente del SIP, dijo que esto se debe principalmente a que los costos de producción y la mano de obra en otros países son más bajos.
A su juicio, Panamá dejó de producir para importar y vender productos terminados, lo que coloca al país en una tendencia de consumo.
"En otras palabras se está importando mano de obra de otros países", agregó. Tal es el caso de El Salvador adonde se han ido empresas que antes estaban en Panamá, lo que ha incrementado las exportaciones de ese país.
Diez destacó que si el sector industrial no eleva el nivel de productividad, "proximamente nos dedicaremos solamente al consumo y el turismo".
La balanza comercial entre Panamá y El Salvador tiene más de 46 millones de dólares a favor de éste último, luego de la entrada en vigencia del TLC entre ambos países.