El fracaso en las negociaciones de la Cumbre de Cancún de la Organización Mundial del Comercio (OMC) es una mala noticia para Panamá toda vez que el país vive y depende del comercio mundial.
Así lo planteó Carlos E . González Ramírez, quien fungió como representante de Panamá ante el Acuerdo General de Aranceles (GATT, por sus siglas en inglés) organismo que precedió a la OMC. A criterio del especialista, "el hecho de que no se avance en la profundización del comercio exterior impacta de manera directa en el Canal, las exportaciones de servicio, la Zona Libre de Colón, etc. a que el 70% de la economía del país, ya sea de servicios o de bienes, depende del comercio.
La V Reunión Ministerial de la OMC efectuada en Cancún terminó sin una declaración final por falta de consenso entre los 146 miembros. A juicio de González Ramírez es necesario crear un mecanismo más eficiente para lograr consenso en la OMC sino no se avanzará en el proceso de integración mundial.
El fracaso de esta reunión no se originó en los temas relacionados al agro, sino a los denominados "temas de Singapur" los cuales abordan, entre otros aspectos, la competencia, inversiones, facilitación del comercio y la transparencia en el gobierno.
Después que parecía que había consenso en algunos puntos surgieron deliberaciones sobre la transparencia en las compras del Estado, un tema que está directamente relacionado con la corrupción.
"El que hayan fracasado las negociaciones por no querer ser transparente en este aspecto, da un indicio de la posición en la que están muchos países en desarrollo" dijo.
El experto consideró que estos aspectos interesan a Panamá porque al país le conviene darle reglas claras al inversionista a través de un sistema multinacional y multilateral.
Pese al fracaso de la cumbre, destacó que lo positivo fue que por primera vez en estas negociaciones se formó un frente común de parte de los países en vías de desarrollo para dar un alto al proteccionismo y a los subsidios al sector agrícola en los países subdesarrollados.
Por segunda ocasión, como ocurrió en 1999 en la conferencia ministerial de Seattle, Estados Unidos, las pláticas fracasaron en medio de protestas y diferencias entre sus miembros.
Y aunque muchos califican el fracaso de Cancún, como "el fin de la Organización Mundial del Comercio (OMC)" para el sector gubernamental panameño la experiencia no puede ser denominada como un fracaso.
Melitón Arrocha, viceministro de Comercio Exterior explicó que fue una reunión intermedia después de un lanzamiento en Doha, Quatar y como parte del procedimiento se realizará una nueva en Ginebra lo que indica que aún hay esperanzas para los países en vías de desarrollo. Esto implica que se podrá avanzar aún más y lograr definir el marco de negociación, dijo el viceministro.
Panamá es un jugador que se mueve dentro de su estrategia de Comercio Exterior a tres niveles: bilateral, regional (su principal característica es el ALCA) y multilateral, a través de las reuniones de la OMC tenía posiciones específicas.
Mencionó que durante la reunión, Panamá presentó sus posturas en materia de la eliminación de los subsidios la que permitiría al sector agro mantener su presencia no sólo en el mercado local evitando distorsiones sino en algunos rubros en el mercado internacional. "Al no lograrse el consenso que esperábamos todos en Cancún, tendremos que redoblar esfuerzos para lanzar negociaciones.