Economía

Panamá produce once nuevas variedades de biofortificados

En Cerro Tulú, de la comarca Ngäbe-Buglé, 53 productores, entre hombres y mujeres, agrupados en una asociación bajo el mismo nombre de la comunidad


Productos
  • 2007 empezaron los estudios de mejoramiento genético para el maíz.
  • 2008 se procedió a trabajar con el arroz y a la fecha se han liberado cuatro variedades.
Fechas
  • 2006 se llevaron a cabo los estudios para el programa de los biofortificados.
  • 2009 se dieron las primeras liberaciones de semillas como el maíz.
  • 2013 nace el programa AgroNutre, que recoge en un conjunto de productos biofortificados.
Resultados
  • Entre los resultados logrados por medio del programa AgroNutre Panamá están la inclusión de la biofortificación como estrategia nacional dentro de los planes de gobierno en alimentación y nutrición, además de las variedades que se han logrado liberar. Según la FAO, en nuestra región, el 80% de las exportaciones pertenecen a la agricultura familiar, incluyendo a más de 60 millones de personas, convirtiéndose en la principal fuente de empleo agrícola y rural. No solo producen la mayor parte de los alimentos para el consumo interno de los países de la región, sino que habitualmente desarrollan actividades agrícolas diversificadas, que les otorgan un papel fundamental a la hora de garantizar la sostenibilidad del medioambiente y la conservación de la biodiversidad. Para la FAO, la agricultura familiar es clave para lograr la seguridad y la soberanía alimentarias en toda la región.

En Cerro Tulú, de la comarca Ngäbe-Buglé, 53 productores, entre hombres y mujeres, agrupados en una asociación bajo el mismo nombre de la comunidad, han logrado desde hace tres años cultivar porotos biofortificados (mejorados con más nutrientes).

El grano, además de contribuir a la dieta alimentaria de las familias, aporta altos valores proteínicos.

 

Darío Montezuma, presidente de la asociación en Cerro Tulú, dio a conocer que los ensayos se realizaron a través del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap), entidad que les otorgó las semillas e insumos, mientras que los interesados aportaron la mano de obra.

Es así como los miembros de la asociación producen porotos biofortificados para el autoconsumo. Explicó Montezuma que los resultados a la fecha son positivos, ya que además de contar con el producto para la alimentación, los rendimientos son buenos, pues cosechan entre 100 y 200 libras del grano por cada 10 libras que cultivan.

 

El éxito del programa al que Montezuma hace referencia es corroborado por Axel Villalobos, director general del Idiap, quien asegura que Panamá es, a nivel centroamericano, el país que mayores resultados ha logrado con el proyecto de biofortificados.

La iniciativa, que se ejecuta desde el año 2006, no solo está enfocada en el cultivo de porotos. El trabajo que se realiza, en conjunto con la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, ha dado como resultado la liberación (producción y aprobación) de cinco variedades de semillas de maíz, cuatro de arroz y dos de frijol poroto.

 

Con la biofortificación se pretende el desarrollo de cultivos con mayor calidad nutricional, utilizando las mejores técnicas de mejoramiento convencional y con ello contribuir a la seguridad alimentaria.

Estudios

Román Gordón, ingeniero del Idiap, manifestó que el maíz es el grano que tiene más variedades liberadas, por ser el primer producto con el que se realizaron las investigaciones en 2006.

 

El Patronato de Nutrición dispuso sus fincas para el estudio y se logró en un primer ciclo la liberación de dos semillas de maíz en 2009, según manifestó el experto del Idiap.

Posteriormente, durante 2012, en un segundo ciclo se dieron tres liberaciones de semillas mejoradas de maíz. Para la producción de las variedades del grano se invirtieron $26,000 en los primeros años.

A la fecha se han obtenido mejores rendimientos, y las variedades son utilizadas por productores en áreas de extrema pobreza, destaca Gordón.

En estas zonas también la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) ejecutan proyectos con biofortificados.

Gordón añade que para algunos proyectos, que si bien son ejecutados a través del Idiap y Senacyt, se captan de fondos de otras entidades como la FAO y el IICA.

AgroNutre

Ismael Camargo, coordinador del proyecto AgroNutre Panamá, explicó que aunque las investigaciones datan de 2006, fecha en que empezó el proceso de promoción del programa, se adopta la decisión de elaborar una sola canasta de productos bioforticados en 2013.

De acuerdo con Camargo, es en este periodo cuando nace AgroNutre como una estrategia nacional para la prevención de las deficiencias de micronutrientes, de seguridad alimentaria y donde se desarrolle y promueva el consumo de alimentos biofortificados.

Detalló que hay un estimado de 2,500 productores que se benefician con el proyecto. Provincias como Veraguas, Coclé, Herrera son algunas donde se ha desarrollado el programa de biofortificados.

Para Jorge Arango, ministro de Desarrollo Agropecuario, llevar a cabo la producción de este tipo de alimentos es de importancia, ya que tienen altos niveles nutricionales, además se desarrollan en comunidades rurales.

Otros rubros

Por otro lado, desde el año 2009 se trabaja en los estudios e investigaciones del camote. Arnulfo Gutiérrez, quien trabaja en las investigaciones del camote biofortificado, dio a conocer que este producto hoy día ha perdido su valor en términos de consumo, ya que actualmente los panameños muy poco lo consumen, siendo los extranjeros los de mayor demanda para el alimento.

Sin embargo, este cultivo es el quinto más importante en términos de producción mundial, lo que hace que supere a otros como el maíz y la yuca.

No obstante, a nivel mundial los expertos señalan que el camote no se consume lo suficiente, por lo que hay que trabajar en la divulgación y producción del mismo.

Gutiérrez manifestó que inicialmente se introdujeron 30 cultivos de camote, pero en el proceso de selección, se logró corroborar que solo cinco se han adaptado a las condiciones del país.

Para el próximo año, según el experto, se pueden estar liberando de dos a tres variedades. El producto se cultiva de forma rudimentaria, ya que está basado en la agricultura familiar, pese a ello los estudios indica que se alcanzan unos 400 quintales de camote por hectárea.

Respecto a los productores que han estado participando en capacitaciones del camote biofortificado, se explicó que son unos 30 a nivel nacional en áreasrurales.

En tanto, Villalobos sostuvo que no se descarta el incluir otros importantes rubros a futuro para realizar estudios, como por ejemplo el plátano. El fin es la producción de alimentos ricos en nutrientes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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