EN PANAMÁ la papa tradicional le está cediendo poco a poco el terreno a la papa chilena, un tubérculo con una apariencia más rojiza y que al cocinarla es un poco "más dura", según amas de casa consultadas.
La introducción de la variedad chilena en el país obedece a un "memorando de entendimiento" suscrito entre el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (IDIAP) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA) y los productores panameños.
Del IDIAP se informó que se han identificado materiales con alto potencial para ser introducidos en la práctica de los productores, los cuales participan activamente en las evaluaciones.
Ya en Volcán, en la provincia de Chiriquí, se está cultivando la papa chilena.
Informes del INIA señalan que la semilla botánica de papa, producto en el que Chile está liderando su desarrollo, ya se ha exportado a más de 50 países de todo el mundo, entre ellos México, Brasil, Cuba, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Pakistán, India y Haití.
No sólo el mercado norteamericano está siendo "invadido" por variedades chilenas, agrega.
En las negociaciones para un eventual Tratado de Libre Comercio entre Panamá y Estados Unidos este producto fue declarado como "sensitivo".
Su producción genera unos 130 mil jornales, sobre todo en las tierras altas de la provincia de Chiriquí (ver gráfica y cuadro).
Curiosamente, el cultivo se desarrolla en un 95% con la variedad granola, ya que no se conoce una variedad con aptitud para la industria que se adapte localmente, según datos del IDIAP.
Su producción anual alcanza las 27 mil toneladas, y el consumo per cápita es de 22 libras, mientras que las importaciones de papa procesada suman las 10 mil toneladas al año.
Los productores de papa, según las autoridades agropecuarias, " se sienten desprotegidos no solo por las políticas mercantiles, sino también por los servicios de extensión agropecuaria, que no ofrecen alternativas viables".
La constricción de los sectores productores de papa nacionales, agregan, pone en duda la soberanía alimentaria y, por ende, la seguridad en aquellos países en donde la papa tiene una importancia social grande y no es solo un producto más de la canasta básica alimentaria, sino que es una fuente de trabajo importante.
Para respaldar el uso de la semilla de papa chilena en Panamá, el IDIAP alega que la nación sureña ha mantenido y desarrollado un programa de mejoramiento genético de la papa con más de 11 variedades liberadas y una gran cantidad de cultivares en etapas avanzadas del proceso.
Estas variedades, agrega, se cultivan en muchos países y han mostrado "potencialidades envidiables" en otros, y algunas de ellas sostienen la industria de procesamiento en el propio Chile.
La entidad panameña de investigación agropecuaria asevera que la introducción de nuevos cultivares de papa reducirá de manera significativa la cantidad de plaguicidas requeridos en el manejo del cultivo.
Esto, añade, será así gracias a que los cultivares nuevos que se recomienden presentarán un mejor comportamiento ante las plagas presentes.
La utilización de papa-semilla con mejores niveles fitosanitarios, también es un elemento determinante en la reducción de las cantidades de agroquímicos lanzados al medioambiente y en la inocuidad de la producción, dice el IDIAP.
No obstante, amas de casa consultadas insistieron en que la papa chilena "no se ablanda como la papa que siempre hemos conocido".
Papa chilena desplaza a la tradicional
El consumo anual de este tubérculo en el país se estima en unas 22 libras per cápita.