El Gobierno paraguayo declaró ayer en situación de “emergencia alimentaria” la agricultura familiar campesina e indígena de todo el país para paliar las pérdidas causadas por la sequía que golpea a los cultivos de esos sectores.
La medida durará 90 días y el decreto, firmado por el presidente Fernando Lugo, instruye a los órganos del Estado a adoptar “todas las medidas administrativas y financieras para dar respuesta inmediata a los problemas de la producción de alimentos”.
La declaración fue recomendada por el Consejo de Ministros, tras el informe presentado el lunes por el Ministerio de Agricultura y Ganadería sobre el impacto de la falta de lluvia de hace más de dos meses en las poblaciones vulnerables del país.
“Es oportuno implementar medidas de mitigación por efectos de la sequía y pérdida de rendimiento en la producción de alimentos de la agricultura familiar campesina e indígena en todo el territorio nacional”, refiere del decreto.
El titular de Agricultura, Enzo Cardozo, explicó que al mismo tiempo de la emergencia van a recabar datos en todos el país “para ver las pérdidas que se tienen en poroto, maní, soja, sésamo y caña dulce”.
La sequía castiga mayormente cultivos de soja, principal fuente de ingreso de divisas de la economía paraguaya, algodón, maíz, sésamo y maní.
“Lo que a nosotros nos interesa es que la mayoría de la población, especialmente de los asentamientos (rurales), pueda contar con rubros de autoconsumo”, explicó Cardozo.
Por su parte, el viceministro de Agricultura, Andrés Werlhe, situó la pasada semana en un 40% el área de la producción agrícola afectada por la falta de lluvia y las altas temperaturas que se registran desde noviembre pasado.
El pasado fin de semana se produjeron precipitaciones en todo el país, pero fueron consideradas insuficientes por los productores agrícolas organizados.