El Parlamento iraní aprobó ayer un proyecto de ley que permite el establecimiento en el país de entidades bancarias privadas.
Según un portavoz parlamentario, estas entidades podrán efectuar transacciones bancarias locales, pero no podrán maniobrar ni interferir en asuntos relacionados con el intercambio de divisas extranjeras.
El sector bancario pasó a manos del Gobierno tras el triunfo de la revolución islámica en Irán, que impuso en su funcionamiento estrictas medidas musulmanas, como la prohibición del préstamo a interés, considerado una forma de usura.