El Parlamento Europeo (PE) se ha pronunciado ayer a favor de que la Unión Europea (UE) imponga a los bancos una tasa cuya recaudación se destinaría a los países en desarrollo.
Por amplia mayoría, los eurodiputados han dado luz verde a la imposición de una tasa sobre las transacciones financieras, apoyada por las organizaciones no gubernamentales y que tanto Francia como España han defendido ante la ONU.
El PE ha respaldado dos informes no vinculantes que persiguen esta idea, presentados por la socialista alemana Anni Podimata y la ecologista francesa Eva Joly.
"Este instrumento de creatividad financiera no solo generará más fondos para los países en desarrollo, sino que también hará que el sector financiero sea más justo y seguro", ha señalado al pleno Podimata.
Para el líder de los socialistas, Martin Schulz, este impuesto enviaría "una señal clara al sector privado de que la factura de la crisis también corre a su cuenta".
Ambos informes respaldados ayer piden la introducción de una tasa sobre las transacciones financieras, que según estos documentos podría recaudar 200.000 millones de euros, una cifra similar a los 250.000 millones que cuestan cada año la evasión fiscal y el fraude fiscal.
Los eurodiputados han pedido a la Comisión Europea que realice una propuesta para poner en marcha este impuesto a nivel global, si es posible alcanzar un consenso internacional, o sólo en la UE, para incentivar más tarde que otros países se suban al carro.
Los distintos impuestos a las entidades financieras han sido debatidos en varias ocasiones en el seno de la UE desde el estallido de la crisis, aunque no se han logrado acuerdos concretos para poner en marcha una tasa común.
La UE trabaja sobre dos posibilidades de impuesto, que en principio no son excluyentes: uno sobre las actividades bancarias y una tasa sobre las transacciones financieras internacionales, también conocida como Tasa Tobin.
Entre los Veintisiete, el impuesto sobre las actividades financieras suscita más apoyos que la tasa sobre las transacciones, vista con mayor escepticismo porque podría provocar una deslocalización si no se logra un gran consenso internacional al respecto.