En tanto la economía avanza con dificultad en una recesión, el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, lucha por evitar el desorden del mercado que destituyó al gobierno italiano la semana pasada.
Coelho, cuyo Partido Social Demócrata desbancó al gobierno socialista en las elecciones de junio, está alcanzando los objetivos fijados por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en el plan de rescate por $105.000 millones, y proyecta implementar el año próximo lo que define como el presupuesto “más difícil” del que se tenga recuerdo. Está reduciendo los salarios de los trabajadores estatales y evitando más recargos excepcionales del impuesto sobre las ganancias para llenar un bache de financiamiento.
La prima de riesgo sobre los bonos de Portugal a 10 años cayó la semana pasada, contrastando con los aumentos en Italia, España y Francia.
El crecimiento portugués promedió menos del 1 por ciento anual en la última década clasificándose entre las economías más débiles de Europa.
“2012 será un año de shock”, dijo Diogo Teixeira, máximo responsable ejecutivo de Optimize Investment Partners, una empresa con sede en Lisboa que administra 45 millones de euros en activos y tiene deuda pública portuguesa. “La mayoría de los efectos negativos de las medidas de austeridad del gobierno se sentirán en 2012, en tanto los buenos efectos, en términos de una mayor productividad, tal vez recién se sientan en el año 2013 y más adelante”.
Los costos de endeudamiento han aumentado desde que se solicitaron los fondos de rescate el pasado 6 de abril.