Ni siquiera los retirados están a salvo del escándalo de corrupción que está hundiendo al productor petrolero estatal de Brasil.
En el mercado de bonos, las repercusiones de las supuestas coimas en Petróleo Brasileiro SA ya arrastraron a algunos de los constructores, empresas de plataformas petroleras y bancos del país. Ahora, Rioprevidencia, el fondo de pensiones para empleados del estado de Río de Janeiro, está resultando otra de las víctimas.
La compañía dio un paso sin precedente el año pasado para cubrir un déficit vendiendo bonos por $3,100 millones respaldados con regalías del crudo que recibe principalmente de Petrobras.
En tanto el productor petrolero enfrenta miles de millones de dólares en reducciones de valor a raíz de que una investigación descubrió contratos inflados y que los precios del petróleo se derrumbaron, Petrobras está vendiendo activos y reduciendo costos.
Esto amenaza acabar con las regalías de las que depende Rioprevidencia para un 30% de sus ingresos, que utiliza para pagar deuda.
Sus bonos se desplomaron 8.6% desde noviembre, cuando la policía arrestó a más de 20 personas como parte de una investigación para establecer si ejecutivos de Petrobras exigían coimas a las empresas constructoras a cambio de contratos.
Petrobras “está reduciendo considerablemente sus inversiones y eso genera preocupaciones en cuanto a si podrá pagar las regalías como pensaba inicialmente”, dijo por teléfono Ricardo Mollo, profesor de finanzas corporativas en el Instituto Insper de Educación e Investigación en Sao Paulo. “El fondo no tiene una financiación alternativa en dólares para pagar los cupones”.
En un comunicado enviado por correo electrónico, el máximo responsable ejecutivo de Rioprevidencia, Gustavo Barbosa, dijo que los bonos fueron estructurados de una manera “sólida” para resistir una caída de los precios del petróleo y que los pagos de intereses se realizan regularmente.
Futuro
El productor petrolero dijo la semana pasada que proyecta vender activos por $13,700 millones en los próximos dos años en tanto se propone reducir la mayor carga de deuda, que asciende a $135,000 millones, entre las empresas petroleras que cotizan en bolsa.
No haber determinado el alcance de las reducciones de valor ha impedido a la empresa informar los resultados financieros auditados, lo cual llevó a Moody’s Investors Service a bajar su calificación dos niveles hasta basura el 24 de febrero.
Este tipo de decisiones demuestra las urgencias de la empresa petrolera que, además, está reduciendo considerablemente sus inversiones, por lo que no se sabe si podrá pagar sus regalías.