Colombia, Panamá y Ecuador han pedido a la Unión Europea (UE) una reducción del arancel sobre el plátano con vistas a la futura implantación del nuevo sistema de importación comunitario basado en el arancel único ("tariff only"), no sujeto a cuotas.
En una carta enviada a los 25 países comunitarios, los embajadores de Colombia, Panamá y Ecuador ante la UE recuerdan que según los compromisos de la OMC y del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), un estado (en este caso la UE) debe dar a cualquier socio igualdad de trato en el comercio internacional.
Aluden a las preferencias que disfrutan actualmente los países ACP (Africa, Caribe y Pacífico), que pueden introducir anualmente en la UE 750,000 toneladas de banano sin pagar aranceles, mientras que los operadores latinoamericanos pagan 75 euros por tonelada dentro de cuota y licencia.
Los tres países solicitan en su carta el apoyo de los países comunitarios dentro de las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio con objeto de "mantener al menos" el acceso a la UE.
"Esto sólo se puede conseguir aprobando aranceles bajos, por debajo de los 75 euros", lo que "sería consecuente con los objetivos de la Ronda de Doha" de la OMC y permitiría salvaguardar los intereses de todos los países en desarrollo, señalan en la misiva.
Si, por el contrario, las tasas superan los 75 euros y se mantienen las preferencias a los ACP, se expandirán las exportaciones africanas, en perjuicio de Latinoamérica y "con daños severos" a las frágiles economías regionales.
La carta, facilitada a EFE, ha sido remitida con motivo de las negociaciones que la UE ha de iniciar en el marco de la OMC para la puesta en marcha del arancel único y la supresión de las restricciones cuantitativas a la entrada de banano en el mercado comunitario.
La UE decidió en 2001 poner en marcha ese régimen, a más tardar en 2006, en un acuerdo que puso fin a la histórica "guerra del banano" con EU. Los embajadores señalan que aunque Colombia y Panamá no estaban incluidos en el acuerdo, "estos países están comprometidos a salvaguardar sus derechos".
A su vez deteriora en gran medida el campo competitivo de las instituciones bancarias, mientras que castiga categorías de crédito importantes desde un punto de vista social, entre los que se encuentran los préstamos a pequeñas y medianas empresas, y el financiamiento de proyectos gubernamentales.
El presidente de FELABAN también resaltó el aspecto negativo que puede desprenderse del exceso de discrecionalidad de parte de los supervisores bancarios, que otorga el nuevo acuerdo de adecuación de capitales, llamado Basilea II, publicado en el sitio en Internet www.bis.org.