Argentina aplicó un acuerdo ambiental con su vecino Uruguay para intimar a la española Iberpapel a que destruya un terraplén de unos 8 kilómetros de largo construido en una explotación forestal de la empresa situado en la zona de la frontera entre ambos países.
Iberpapel tiene un plazo de 90 días para dejar "como estaba originalmente" el terreno que explota en las afueras de la ciudad de Colón, en la provincia argentina de Entre Ríos, según un comunicado del gobernador, Sergio Urribarri, difundido ayer.
La resolución administrativa, que puede ser recurrida, responde a que el terraplén construido por la firma española en su terreno afecta humedales que son refugio de una variada flora y fauna autóctona de afluentes del río Uruguay, hito fronterizo entre argentinos y uruguayos.
El comunicado oficial señala que el impacto ambiental del terraplén puede suponer una violación del tratado de administración compartida del río Uruguay, vigente desde 1975, por el que los Gobiernos se comprometen a proteger el ecosistema de la región.
Iberpapel, dedicada a la explotación forestal, la fabricación y comercialización de papel, construyó la obra en un terreno de unas 700 hectáreas destinado a la plantación de eucaliptos, árbol con el que se produce pasta de celulosa.
"Esto no significa estar en contra de las obras ni del desarrollo de actividades productivas, pero en este caso no se ha cumplido con los requerimientos específicos de la legislación ni se han realizado las tramitaciones correspondientes", dijo el gobernador Urribarri.
Argentina y Uruguay acaban de crear una comisión de expertos en medio ambiente para controlar todas las explotaciones en zonas de frontera.