La oficina encargada de investigar el accidente de un Concorde de Air France en julio de 2000, que causó 113 muertos, recomendó que se estudien las condiciones de los aviones supersónicos de la compañía aérea francesa y de los aparatos de la estadounidense Continental Airlines.
Según informa el diario francés "Le Parisien", esa oficina ha terminado la investigación técnica sobre el accidente, que presentará a principios de enero próximo al ministro francés de Transportes, Jean-Claude Gayssot, y a los jueces de instrucción, y en la que recomienda una serie de medidas para evitar sucesos parecidos.
Los expertos piden a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) francesa, los constructores y los explotadores del Concorde mayores medios para analizar el funcionamiento de los sistemas del avión y la puesta en marcha de mecanismos de "acción correctora" ante posibles fallos.
Asimismo, solicitan que se estudie "un reforzamiento de las exigencias reglamentarias" sobre los neumáticos, los riesgos de perforación de los depósitos de combustible y la inflamación de carburantes.
También hacen recomendaciones sobre el mantenimiento de la flota de Continental Airlines, compañía a la que pertenecía el DC-10 que perdió una lámina metálica en la misma pista del aeropuerto parisino de Roissy-Charles De Gaulle de la que minutos después despegaría el Concorde que se estrelló el 25 de julio de 2000.
Uno de los neumáticos del tren de aterrizaje del Concorde reventó después de que esa lámina metálica le provocara un corte y fragmentos de goma fueran proyectados con fuerza contra el ala izquierda del avión, donde se encontraba uno de los tanques de queroseno, que se incendió durante el despegue.
El avión se elevó pero no pudo ganar altura ni acelerar, los pilotos constataron que no podían replegar el tren de aterrizaje, se apagaron los motores y un minuto después el avión se estrelló a las afueras de París.
En su informe, los especialistas franceses piden a la Administración Federal de Aviación estadounidense que lleve a cabo una auditoría sobre el mantenimiento de los aparatos de Continental Airlines, "tanto en Estados Unidos como en sus subcontratistas extranjeros".
De acuerdo con el rotativo francés, cada vez un mayor número de compañías aéreas subcontrata en el extranjero las labores de mantenimiento de sus aviones por razones económicas. Además, los expertos recomiendan que en Francia haya un mayor control de las pistas, a través de "un sistema de detección automática de elementos extraños", y una videovigilancia de las partes de los aviones que escapan al control visual de la tripulación. El 7 de noviembre pasado, Air France reanudó los vuelos comerciales con Nueva York de sus Concorde modificados, más de quince meses después del accidente que llevó a esta compañía y a la británica British Airways a suspender esos vuelos.