La planta de tratamiento de aguas residuales, uno de los ejes principales del proyecto de saneamiento de la ciudad y la Bahía de Panamá, muestra un avance de 87% y estará lista en octubre de este año.
Sin embargo, la obra, que tiene un costo de 245.6 millones de dólares, entrará en funcionamiento en el 2013 cuando finalice la última etapa de saneamiento.
Mientras, la construcción del sistema interceptor Este muestra un avance de 52% y la colectora de Las Lajas un 98%. Ambos trabajos son financiados a través de un préstamo de $40 millones otorgado por el Banco Europeo de Inversiones.
En el caso de la obra de conducción del sistema interceptor, que transportará las aguas residuales a la planta de tratamiento, se encuentra adelantada en un 83% .
“Este plan busca recuperar las condiciones sanitarias y ambientales del área metropolitana y la eliminación de contaminación por aguas residuales no tratadas en los ríos urbanos y en las zonas costeras de la Bahía de Panamá”, expresó la coordinadora del proyecto, Tatiana de Janón.
El programa de saneamiento fue concebido para ser implementado por etapas: la primera, correspondiente al saneamiento de la ciudad, ejecutada en dos fases, la construcción de redes y colectoras; y la segunda, un sistema interceptor de aguas residuales y planta de tratamiento.
Estos componentes se conjugan entre sí a fin de recolectar, transportar y tratar las aguas residuales de la ciudad, que actualmente son vertidas sin previo tratamiento a los ríos, quebradas y a la bahía, explicó Janón.
La primera etapa, que se ejecuta desde el 2006, es financiada, en parte, con aportes del Estado y un contrato de préstamo por 75 millones de dólares con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Las obras de las redes y colectoras del área de Tocumen han sido financiadas por un aporte del Aeropuerto Internacional de Tocumen.
“Nosotros tenemos un problema de infraestructura de todo tipo y es que está muy atrasada para los requerimientos de una ciudad como la que tenemos hoy”, afirmó el urbanista Álvaro Uribe.
Era necesario acompañar el crecimiento de la ciudad con una tecnología mejor que la disposición directa de las aguas al mar, tenemos un sistema a base de tanques sépticos que no funciona bien, manifestó.
Por esto -explicó Uribe-, es necesario recoger las aguas servidas, llevarlas a un lugar y disponer de ellas adecuadamente.
Etapas terminadas.
La construcción de redes de alcantarillado sanitario de San Miguelito (1 etapa) finalizó con una inversión de $7.2 millones; así como la colectora de Río Abajo, por $8.052 millones; Matías Hernández, por el orden de $13.8 millones; Juan Díaz, $3.6 millones.