Unas 1.500 personas intentaron llegar ayer al centro de congresos de Davos para participar en una manifestación no autorizada contra el Foro Económico Mundial, pero la Policía y el Ejército suizo se lo impidieron.
Los cuerpos armados utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos, que fueron respondidos sólo con bolas de nieve.
Aunque los enfrentamientos entre pequeños grupos de militantes anti-globalización y las numerosas fuerzas de seguridad suizas se repitieron a lo largo de todo el día tanto en Davos como en otras localidades cercanas, no se produjo ningún incidente grave y nadie resultó herido.
El comandante de la Policía cantonal de los Grisones, Markus Reinhard, mostró su satisfacción por el comportamiento general de los manifestantes y agregó que sólo fue necesaria la utilización de los cañones de agua debido "a la determinación de los manifestantes" de llegar al Foro.
Sólo un grupo de entre 100 y 300 personas logró pasar varias de las barreras de seguridad dispuestas en el acceso al Centro de Congresos donde se celebra la reunión y se acercaron a unos dos kilómetros, pero los cañones de agua lanzados en su contra, bajo una intensa nevada, impidieron que se acercaran más.
Este grupo se reunió en la plaza de la estación Davos-Dorf, la inmediata a la de Davos-Platz, que da acceso al Centro de Congresos, donde un despiste de la Policía les permitió iniciar su acercamiento, a pesar del enorme despliegue policial.
La pequeña localidad de Davos estaba tomada por las fuerzas de seguridad compuestas por más de un millar de efectivos de la Policía suiza y de Liechtenstein, así como militares helvéticos.
Después de atravesar tres barreras sin que los agentes intentaran impedirlo, llegaron a una cuarta en la que los policías les advirtieron de la prohibición que pesaba sobre la manifestación y, al no disuadirles de continuar, comenzaron a lanzar agua.
Los manifestantes permanecieron casi una hora y media frente a las barreras policiales con pancartas en las que se leían lemas como "un día lo conseguiremos" o "nuestra resistencia es tan global como vuestra opresión".
Un portavoz de la Coordinación anti-OMC, convocante de la protesta, David Bohmer, mostró su satisfacción por haber logrado estar tan cerca a pesar del dispositivo de seguridad y agregó que es "escandaloso" que se haya impedido venir a cientos de compañeros.
La mayor parte de las personas que pretendían mostrar su oposición a la globalización y a la Organización Mundial del Comercio (OMC) permanecían bloqueadas en la cercana localidad de Landquart, a unos 40 kilómetros de Davos, punto elegido por la Policía para cerrar todo acceso a la estación de esquí.
En Landquart se produjeron varios enfrentamientos entre los manifestantes, unos 800 según los organizadores y 600 según las autoridades, y la Policía, que también en este caso utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersarlos.
Al no conseguir su objetivo, los manifestantes cortaron la línea de tren entre Zúrich y Coire, la única que se había dejado en funcionamiento en la zona, aunque eliminando su paso por Davos, pero a primera hora de la tarde abandonaron Landquart.
En Klosters un tren completo, con 300 personas a bordo, fue bloqueado en la estación, y en el puesto fronterizo italiano de Chiasso se produjo un fuerte enfrentamiento entre la Policía y un grupo de 40 italianos que quería entrar en Suiza para asistir a la manifestación.
La Policía utilizó también cañones de agua para repeler al grupo de jóvenes procedentes de Milán y Roma, que habían pasado toda la noche a la intemperie en el lado italiano de la frontera, intentando entrar en terreno helvético.
Finalmente, los italianos se fueron pacíficamente y la frontera fue reabierta al tráfico, aunque manteniendo la fuerte vigilancia policial.
En otros puntos de Suiza, como Berna y Zúrich, se produjeron manifestaciones espontáneas de opositores al Foro de Davos, en las que bloquearon la circulación y lanzaron algunas piedras y botellas contra coches estacionados, aunque las amenazas de la Policía sirvieron para dispersarlos rápidamente.