(Analista del Centro Nacional de Competitividad (CNC). )
El sector agropecuario de Panamá es vital desde una perspectiva económica y social, ya que constituye una fuente básica de empleos y produce la mayoría de los alimentos que consume la población local. De hecho, en los últimos tres años, el sector ha representado un 3% del producto interno bruto (PIB), y ha generado el 12.6% de la fuerza de trabajo (Encuesta de Hogares; Instituto Nacional de Estadísticas, 2010).
Sin embargo, resulta igualmente relevante que las exportaciones constituyan parte fundamental del agro. De allí el papel que pudiera desempeñar el Gobierno en cuanto a definir una política que oriente la gestión agroexportadora mediante un plan de acción que establezca objetivos y actividades específicas y que asigne recursos a los efectos.
El objetivo central sería conferir mayor competitividad y productividad al sector, orientando la producción hacia mercados exteriores y rubros de mayor rentabilidad. Esto se lograría reforzando las cadenas de valor productivo con base en una producción planificada y fundamentada en la eficiencia.
El enfoque exportador igualmente se basa en otro objetivo: convertir al país en un proveedor confiable y regular de bienes exportables (otras economías desafortunadamente no logran calidad como suplidor internacional de bienes primarios por su escasa capacidad de producción e irregular abastecimiento).
El objetivo consiste en que Panamá cuente con una imagen y marca país, que sea confiable en cuanto a la generación de exportaciones de calidad y en los volúmenes adecuados de producción.
Asimismo, el plan puede desarrollar más otros componentes industriales del sector primario como la pesca, teniendo en cuenta que el procesamiento industrial de productos primarios genera valor agregado.
El objetivo central sería utilizar tierras y otros recursos que actualmente solo resultan rentables por la alta protección arancelaria que aplica Panamá, lo que provoca que se produzcan bienes, en los cuales el país carece de ventaja, y se desincentiva por consiguiente la producción de exportaciones que generan mayores ingresos para los productores.
La agroexportación también constituye un componente fundamental para la movilidad social; en tal sentido el plan podría fomentar las capacidades de agroexportación en la población de menor ingreso, a través del reforzamiento de la asociatividad comercial y la formación de redes de cooperación, así como programas de aceleración de empresa y agricultura familiar.
La estrategia se basaría asimismo en mejorar los rendimientos y reducir las pérdidas de cosecha, así como atenuar el mal uso de los recursos aumentando, por ende, la competitividad y los ingresos del sector rural, en donde se origina la mayor parte de la pobreza del país.
Esto también involucraría crear una serie de mecanismos para mejorar la conectividad y movilización de la producción exportable.
Se trata, por ende, de promover, por ejemplo, unidades de producción familiar en proyectos de alta rentabilidad mediante ayuda crediticia, fomento de la productividad, dotación de semillas mejoradas y otros insumos. Así mismo, se requiere asistencia técnica para identificar productos y mercados con potencial para exportar.
Equivalentemente demandaría establecer buenas prácticas de producción que garanticen la sostenibilidad de la oferta exportable y su penetración en mercados que exigen certificaciones de calidad.
Esto implicaría por otra parte, reforzar elementos institucionales mejorando entre otros, el proceso de titulación de tierra.