Se ve de manera positiva la distribución del presupuesto para la satisfacción tanto de necesidades sociales como aquellas de infraestructura y fomento a la producción.
Se ha resaltado en relación a este presupuesto la importancia del renglón de inversiones dentro del mismo. Esto ha sido la tónica en los presupuestos anteriores en los cuales la inversión estatal ha registrado un crecimiento importante. No obstante, por encontrarnos en lo que se denomina un año político, es necesario que las entidades fiscalizadoras redoblen sus esfuerzos para garantizar que el gasto estatal se ejecute de acuerdo a lo aprobado.
Aún cuando existen sectores que adversan la intervención del Estado en estos casos para otorgar subsidios , la realidad económica actual nos indica que el mercado cada vez se hace menos capaz de resolver las situaciones de inequidad de los sectores menos desfavorecidos.
Es importante resaltar que, como el período presidencial termina en el 2009, hasta ese momento sólo se puede ejecutar el 50 % del presupuesto del sector público como máximo, de manera que el nuevo Gobierno cuente con los recursos necesarios para realizar sus funciones.