Los tomadores de café han pegado el grito al cielo, al constatar que en los últimos cinco meses del año, el precio de la libra del grano aumentó 58 centésimos en los supermercados, según las cifras presentadas por la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco).
Este incremento, cuestionado por autoridades y productores, se da en un país donde el consumo per cápita de café es de 3 libras y la demanda anual alcanza los 120 mil quintales del grano molido.
Las autoridades no encuentran explicación para el alza continua, ya que al país han ingresado 23 mil quintales de café que se importaron para cubrir el déficit existente de la producción nacional.
Se estima que el grano, procedente de Estados Unidos, permitirá suplir la demanda hasta las cosechas locales en agosto.
Durante el ciclo agrícola 2010-2011, los cafetaleros tuvieron una disminución en la producción de 18%; sin embargo, Sebastián Mirones, director de Agricultura del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), asegura que no existe justificación para que el aumento en el precio sea constante.
Y es que actualmente, para adquirir una bolsa con doce sobres de café, los panameños deben pagar entre $2.97 y $3.69, cuando a inicios de este año esa misma cantidad estaba en $2.57.
Algunas de las posibles causas, según explica Raúl Ortiz, de la sección agrícola del MIDA, fue el alza que hicieron a los cosechadores por lata de cereza pasando de $1.25 a $2.00.
También, la compra al mismo productor de la lata de café en cereza aumentó de $7.00 a $11. 00.
A la fecha, y con base en los monitoreos realizados por el MIDA en las provincias de Chiriquí, Colón, Veraguas y Panamá, suman un total de 204 mil quintales de café pergamino representativas de unas 11 mil 950 hectáreas que podría aumentar hasta 220 mil quintales cuando hagan la contabilidad total.
Ernesto Lezcano, presidente de la Asociación de Productores de Renacimiento, explicó que existe una escasez de café, y gran parte de ello se debió a que la mano de obra para la cosecha emigra hacia Costa Rica.
El 95% de los recolectores de café es del área indígena; sin embargo, ellos no ven rentable la prohibición que existe en Panamá de que los niños trabajen en estas zonas, por lo que prefieren migrar hacia Costa Rica, donde toda la familia puede trabajar.
Por esta razón han comenzado conversaciones con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral y la Caja de Seguro Social para buscarle una solución al problema.
“De nada sirve que durante el tiempo de siembra hagamos todo el esfuerzo si a la hora de las cosechas no tenemos la mano de obra suficiente, y se nos pierde el grano en los campos”, indicó Lezcano.
La exportación del grano también es un atractivo a los productores.
Muchas asociaciones exportaron el 60% de su producción y 40% lo dejaron en el mercado local.
La paga en los mercados internacionales superaba los $300 por quintal, mientras que a lo interno del país las torrefactoras les ofrecían $280.