Los precios de las viviendas en 20 zonas metropolitanas de Estados Unidos tuvieron en agosto el descenso más pronunciado en al menos seis años, según un sondeo privado que se difundió ayer.
Los valores bajaron un 4,4% en el plazo de 12 meses hasta agosto, la octava caída consecutiva, según el índice de precios de hogares S&P/Case-Shiller, cuyos datos se remontan al 2001.
Las cifras refuerzan el parecer de los responsables de la Reserva Federal y el secretario del Tesoro, Henry Paulson, de que el bajón del mercado de la vivienda no ha llegado a su fin todavía. Las existencias a alturas casi récord indican que los vendedores seguirán bajando los precios, lo que supone una amenaza al gasto del consumidor porque los propietarios tendrán menos patrimonio de que tomar prestado.
"Este es verdaderamente el riesgo número uno: que un descenso seguido, profundo de los precios de los hogares constriña realmente a los consumidores'', dijo Meny Grauman, economista de Scotia Capital Inc. en Toronto.
Los economistas esperaban que el índice bajara un 4,2%, a juzgar por la mediana de 11 previsiones en un sondeo de Bloomberg News.
El índice compuesto S&P/Case-Shiller de 10 ciudades, que tiene antecedentes aún más largos, bajó 5% en los 12 meses hasta agosto, lo máximo desde junio de 1991.
En un informe, un índice de la confianza del consumidor cayó a 95,6 unidades, lo más bajo desde octubre del 2005, desde un registro corregido de 99,5 el mes anterior.