El presidente dominicano, Hipólito Mejía, reclamó ayer "equidad" en el acuerdo comercial que Estados Unidos negocia con Centroamérica y al cual su país pretende ingresar, tras afirmar que el tema lo hace sentir "como un gato boca arriba" que saca las uñas.
"No tienen que invitarme (a firmar con ellos el TLC). Son mis amigos pero no mis jefes. Yo quiero llegar junto con mis amigos" a concretar un acuerdo comercial con Washington, dijo Mejía en una conferencia de prensa, en su segundo día de visita en la capital estadounidense. "Juntos. Juntos. Sin injusticias ni privilegios", insistió, aunque advirtió que "obviamente ellos quieren llegar primero" por un asunto de "competencia".
"Usted conoce lo que es un gato boca arriba con las uñas así? Así estoy yo ahora. Equidad; equidad!", reclamó Mejía, al responder la pregunta de un periodista, gesticulando con sus palmas hacia arriba.
Si Centroamérica y Estados Unidos -que negocian el TLC desde enero pasado y pretenden finalizarlo este año- no incluyen desde el principio a República Dominicana en el acuerdo, las empresas dominicanas se mudarán a los países centroamericanos para poder mejorar sus exportaciones, explicó Mejía. "Estoy pidiendo un comienzo al mismo tiempo" porque "producimos lo mismo, estamos a la misma distancia" de Estados Unidos, insistió.
Mejía se reunió el martes en la Casa Blanca con el presidente George W. Bush, y antes con el representante de Comercio Exterior, Bob Zoellick. Ayer en la tarde visitó al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y luego se encontrará con el secretario del Tesoro, John Snow. El mandatario indicó que con Rumsfeld conversó sobre el apoyo militar de República Dominicana a la guerra contra Bagdad, con el envío de 250 soldados dominicanos a Irak.
Sobre la intervención del quebrado Banco Intercontinental (Baninter), ocurrida la semana pasada al develarse el mayor fraude en la historia de Dominicana por alrededor de 2,115 millones de dólares, Mejía prometió que "el gobierno enfrentará con seriedad y no con politiquería cualquier problema de corrupción que se le presente".
"Este lamentable caso ha servido de lección para reconocer la importancia de fortalecer la vigilancia y la supervisión que realiza la Superintendencia de Bancos", había indicado el presidente el martes en un discurso en el BID.
El costo del fraude para el gobierno, estimado por el FMI entre 750 y más de 2,000 millones de dólares, "podría reflejarse negativamente en el desempeño económico de República Dominicana si no logramos poner en marcha rápidamente un programa macroeconómico consistente y creíble", añadió.