El presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso hizo críticas al Fondo Monetario Internacional (FMI), declaró ayer el nuevo director de la institución, el alemán Horst Kohler, que inició en Río de Janeiro una gira por América Latina.
Kohler, que asumió sus funciones al frente del FMI el 2 de mayo, precisó que Cardoso criticó sobre todo la metodología utilizada por la institución financiera en algunos cálculos de las cuentas fiscales en países en desarrollo, que inhiben las inversiones sobre todo en el terreno social.
Durante una rápida conferencia de prensa en inglés tras un breve encuentro con Cardoso en la sede del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Río, Kohler reconoció que era necesario garantizar un desarrollo social para que el país pueda registrar crecimiento.
Kohler afirmó además estar convencido de que el equipo brasileño hizo un buen trabajo, lo que está demostrado por la recuperación de la economía.
"Estoy seguro de que el país marcha por el buen camino", agregó, aunque precisó que el ahorro interno debe aumentar y las reformas fiscales deben concluir.
También insistió en la continuidad del programa de privatizaciones. Anteriormente, Kohler se reunió durante tres horas con el ministro brasileño de Finanzas, Pedro Malán, y con el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, que lo informaron de las prioridades en los procesos de reforma del gobierno brasileño, de la deuda interna del país y del déficit fiscal.
En noviembre de 1998, el FMI concedió un préstamo de 41.500 millones de dólares a Brasil para ayudarle a salir de la crisis financiera, a cambio de lo cual el gobierno se comprometió a realizar un severo ajuste fiscal.
Pero más que saber si se cumplieron los objetivos trazados por Brasil, Kohler quiso conocer la opinión del gobierno sobre el papel del Fondo.
El nuevo director del FMI desea conocer las perspectivas brasileñas en el contexto de la economía global y está particularmete interesado en la opinión de los países emergentes sobre el papel de la institución financiera internacional.Estas conversaciones podrían servir de base a la reforma del FMI, según portavoces de prensa del Ministerio de Finanzas de Brasil.
El martes Kohler viajará a Buenos Aires, el jueves a Tegucigalpa y el viernes a México. El sábado, regresará a Washington, sede del Fondo. Kohler piensa realizar luego una gira por los países nos y asiáticos.
Director del FMI visita Argentina, que está en aprietos para cumplir. El director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Kohler, realizará hoy su primera y fugaz visita a Argentina, mientras el Gobierno se encuentra en aprietos para cumplir las metas fiscales pactadas con el organismo crediticio.
La oficina de prensa del ministerio de Economía confirmó ayer a la AFP que el alto funcionario de origen alemán se reunirá con el presidente Fernando de la Rúa, con el ministro de Economía, José Luis Machinea, y con el presidente del Banco Central (autoridad monetaria), Pedro Pou.
La única información oficial sobre el resultado de la visita de Kohler estará contenida, al final de la jornada, en un comunicado de prensa, en momentos en que el país sufre serias dificultades para sostener el acuerdo.
En un marco de descontento, admitido ayer por De la Rúa durante su visita a Paraguay, donde dijo que "hay problemas sociales" en el país, la visita fue repudiada este lunes por los sectores rebeldes y combativos de la central obrera mayoritaria Confederación General del Trabajo (CGT).
En un comunicado de prensa, el ala de la CGT liderada por el camionero Hugo Moyano sostuvo que "ese organismo (el FMI), junto al Banco Mundial y a la Organización Mundial de Comercio (OMC), son los responsables de este modelo de exclusión social que paralizó la producción, bajó los salarios o directamente desocupó, condenando a la miseria a más de 13 millones de argentinos".
"Los trabajadores le decimos (a Kohler) que estamos hartos de que sigan expoliando la riqueza nacional, por lo que su presencia no es grata para la mayoría de los argentinos", se indicó en la declaración.
El Gobierno prometió no superar este año los 4.700 millones de dólares de déficit fiscal y cumplió el objetivo parcial del primer trimestre. No obstante, sólo con un ajuste muy duro en las cuentas públicas podrá honrar sus compromisos del segundo trimestre, en medio de un agitado cuadro de protestas sociales y depresión de la actividad económica.
Dos prestigiosos centros privados investigación, la Fundación Capital (FC) y el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) plantearon este lunes que el Gobierno afronta serias dificultades para consolidar su política económico-social.
Kohler no revisará las cuentas, cuya tarea le corresponde al equipo técnico que conduce la italiana Teresa Ter Minassian, quien llegará a Buenos Aires el 30 de mayo, pero se espera que ratificará la confianza política de la entidad multilateral en el programa argentino.
El FMI renovó en enero pasado la ayuda que brindaba en forma sostenida al gobierno peronista neoliberal de Carlos Menem (1989-1999), al otorgar préstamos contingentes por 7.400 millones de dólares al nuevo gobierno socialdemócrata.
De la Rúa siguió los pasos de Menem en materia de política económica y nada cambió, salvo que la recesión de 18 meses que arrastraba el país extendió sus tentáculos a la nueva gestión.
La FC, que orienta el economista Martín Redrado, dijo que "el gobierno enfrenta un contexto complejo pero no imposible", aunque deberá instrumentar más reformas estructurales.
El IAEF, que nuclea a los departamentos financieros de las principales sociedades, sostuvo que "no deben esperarse modificaciones en la marcha de la economía, caracterizada por una lenta recuperación originada en las exportaciones".
Ambas instituciones señalaron que las perspectivas pueden empeorar si la Reserva Federal estadounidense aumenta este martes otro medio punto la tasa de interés de corto plazo, llevándola al 6,5%, lo que no sólo restará fondos para mercados emergentes sino que incrementará el volumen de pagos de la deuda.
Analistas de mercado han calculado que si el tipo de interés sube medio punto, Argentina deberá pagar unos 600 millones de dólares anuales adicionales por sus servicios de la deuda pública.
Además, el déficit fiscal de abril pasado sumó 630 millones de dólares y sólo le quedaron al Gobierno 70 millones de margen para cumplir la meta abril-mayo-junio, cuando el saldo negativo solamente de mayo amenaza con llegar a 400 millones.
Por lo tanto, Machinea programó un plan de austeridad para ahorrar 600 millones de dólares, pero las protestas sociales se propagan en las provincias y los sindicatos combativos de Moyano anunciaron una marcha obrera de protesta para cuando llegue la misión del FMI.