La fecha límite fijada por la SEC, comisión que controla las operaciones en la bolsa de Estados Unidos, a unas 700 empresas para presentar sus cuentas certificadas por sus directivos reveló pocas sorpresas, a excepción de America Online (AOL).
Fijado a fines de junio en el marco de las medidas de saneamiento de las empresas estadounidenses afectadas por una ola de escándalos, este plazo no reveló nuevas malversaciones de la amplitud de las cometidas por el corredor en energía Enron o la compañía de telecomunicaciones WorldCom.
America Online (AOL), la división internet del grupo AOL Time Warner, reveló no obstante en las últimas horas previo a la expiración del plazo el miércoles a las 21H30 GMT, que había contabilizado mal algunas transacciones. Estas inflaron indebidamente su volumen de negocios en 49 millones de dólares en seis trimestres.
Tras hacer esta revelación, los dirigentes del grupo presentaron cuentas certificadas para su trimestre más reciente que era, como en la mayoría de los otros casos, el segundo del ejercicio 2002, que cierra a fines de junio.
“El plazo de la SEC llegó y pasó con bastante calma”, subrayó Art Hogan, un analista bursátil de la firma financiera Jefferies.
Sin sorpresas, Enron, WorldCom y una pequeña decena de empresas ya investigadas por la Securities and Exchange Commission (SEC) hicieron saber que sus presidentes y directores financieros no podían presentarse como garantes de la contabilidad, como pedía la SEC.
En total, la SEC había designado a 947 entre las mayores empresas estadounidenses para formar parte de un primer grupo que debía someterse a esta obligación. Teniendo en cuenta que algunos tienen ejercicios fiscales desfasados, 695 debían presentar sus cuentas certificadas el miércoles de noche.
La gran mayoría lo hizo a tiempo, lo que agradó especialmente a Wall Street que, luego de haber terminado en fuerte alza el miércoles, operaba estable este jueves. Incluso AOL Time Warner progresaba, ganando 8,96% a 12,04 dólares en la mañana.
El objetivo de la operación era precisamente obligar a las empresas a re-examinar sus cuentas a la búsqueda de malversaciones y errores para poner fin a la letanía de revelaciones que desestabiliza los mercados financieros desde hace varios meses.